Analistas 24/06/2020

Suspensión de la Regla Fiscal

La semana pasada, el Comité Consultivo de la Regla Fiscal (RF) accedió al pedido del gobierno de invocar el Artículo 11 de la Ley 1473/2011, suspendiendo la aplicación de las llamadas brechas de la RF durante 2020-2021. Resulta entendible alejarse de aplicación de cálculo de Déficit Estructural (DE) en 2020, donde brechas y tamaño de gasto contracíclico ya tallaban, dadas presiones de gasto y colapso en los recaudos-tributarios.

Luce algo prematura la suspensión de la RF para 2021: si estamos hablando de una convergencia fiscal desde déficits de 8% del PIB en 2020 hacia valores cercanos a 5% en 2021, creo que era factible reenganche a brechas en ese año (con mayores grados de libertad al jugar tanto brecha de producto en 2021 y colapso petróleo 2020). Entre otras razones, porque concuerdo con análisis recientes de elevado riesgo político de no contar con esa RF como “para-rayos” de populismo del Congreso, con el consabido agravante de tratar de reenganchar Regla en plena coyuntura electoral.

Discrepo es en la forma de potenciales reformas a dicha RF, apartándome de propuestas limitadas a relajamientos en las metas del DE. A pesar de proveer algunas mejoras en andamiaje fiscal institucional (sobre-todo frente a inversionistas externos y blindaje frente al Congreso), la RF no ha sido una verdadera Ancla Fiscal al ignorar los verdaderos parámetros subyacentes de endeudamiento público y el balance primario requerido para su estabilización. Prueba de ello es que el endeudamiento en cabeza del Gobierno Central ha pasado de 35% a 52% del PIB durante la última década… cada año cumpliendo las metas de la RF.

Son bien conocidas las repetidas revisiones en las metas fiscales (incluyendo opacidad en cálculo-brechas) y las críticas de calificadoras de riesgo (algunas haciendo analogías de jugar al tiro al blanco… pero con el blanco movible). Un nuevo cálculo de DE seguiría adoleciendo de los mismos problemas.
En nuestra opinión, debería adoptarse un esquema de “deuda objetivo” (analogía a Inflación Objetivo del BR), donde gobierno se comprometa a no rebasar topes de endeudamiento determinados, usando todas las “palancas de política pública” (ver Clavijo et al., 2016, “Política Fiscal y Deuda Objetivo”). En la pospandemia, deberán discutirse las estrategias fiscales que permitan estabilizar la deuda en niveles cercanos a 50%-55% del PIB, donde evidentemente la meta implícita de la RF de 25% no tiene ningún sentido para un país como Colombia, con elevadas presiones de gasto en seguridad social (salud-pensiones), infraestructura, educación, justicia, etc.

Suspendida la RF, será crucial el mensaje de consolidación fiscal que mande el Gobierno en próximo Marco Fiscal de Mediano Plazo (Mfmp), particularmente sobre necesidad de Reforma Tributaria y control-priorización de Gasto. El Gobierno debe seguir con relativo buen manejo fiscal que ha mostrado en pandemia.

Lo que no debe hacerse en ese Mfmp es retomar cálculos tributarios excesivamente optimistas basados en elevados crecimientos económicos o estimaciones exageradas de elasticidades tributarias (nada de trickle down economics). Tampoco cuadre de cuentas con consabidos esfuerzos anti-evasión. El peor error sería suponer que cuentas fiscales se cuadran en piloto automático.

Calificadoras de Riesgo nos darán beneficio de la duda este año y parte del próximo, pero sin estrategia creíble, tanto Fitch como S&P nos quitarían el Grado de Inversión.