Analistas 13/08/2020

¡Daniel Quintero, el independiente!

Todo estaba preparado, para que en diciembre de 2018 la obra que entregaría 17% de la energía de Colombia, Hidroituango, entrara en funcionamiento con la primera generadora de 300 MW, inclusive algunos se atrevieron a decir que simultáneamente se inaugurarían dos unidades generadoras de energía. Lamentablemente para Colombia sucedió lo inesperado, el 28 de abril del 2018, un tercer túnel que se había construido para desviar las aguas del río Cauca y poder avanzar en el desarrollo del proceso constructivo de la represa, colapsó e hizo que el río se empezara a represar, las alarmas se prendieron y desde EPM se trabajó para lograr una rápida solución para la contingencia, volar los tapones de concreto de los otros dos túneles que se habían construido para el desarrollo del proyecto era la solución, pero no se pudo lograr, estos se habían tapado para cumplir con los hitos, de un nefasto plan de aceleración del proyecto, que para algunos expertos fue la decisión responsable de la crisis de Hidroituango. Expertos llegaron de todas partes del mundo para tratar de superar la crisis, hay algo inclusive terrorífico que conocieron muy pocas personas en el país, el 7 de mayo del 2018, la presa de Hidroituango inició un proceso acelerado de filtración de agua y expertos contemplaron el colapso de la presa, estaba Colombia a punto de tener una de las peores tragedias de la humanidad, hasta 200.000 personas podrían morir en la avalancha. Gracias a la acertadas decisiones de los ingenieros, directivas y asesores de EPM, del alcalde Federico Gutiérrez y el gobernador Luis Pérez, esto no sucedió. Pasado ese primer momento, se vinieron meses muy difíciles para el proyecto y le correspondió al Alcalde, con gran liderazgo, trabajar con entrega y vehemencia para que Hidroituango tuviera nuevamente estabilidad y viabilidad.

Daniel Quintero, fue electo alcalde de Medellín, con la promesa de la independencia y la decisión de entregarle a Colombia, Hidroituango generando energía. Desde el primer momento de su administración se concentró, con el gerente de EPM y su Junta Directiva en trazar la estrategia para cumplir con el objetivo propuesto para Hidroituango, esto trajo como resultado un nuevo cronograma para la entrada en operación de la Central Hidroeléctrica y un nuevo presupuesto del proyecto, donde se asignó $9,9 billones adicionales al presupuesto, para cubrir los sobrecostos, con este dinero del mayor valor de Hidroituango se podría financiar 85% del metro de Bogotá o 100% del metro ligero de la 80 en Medellín y 100% del ferrocarril de Antioquia.

Esta obligado el Alcalde de Medellín a defender los recursos públicos, para eso fue elegido, la decisión que ha tomado de buscar el acompañamiento de la Procuraduría General de la Nación para una conciliación prejudicial con los contratistas, diseñadores, interventores y aseguradores de Hidroituango es obligatoria para él como funcionario público, así muchos callos este pisando. Para EPM es una lástima que ocho miembros de su Junta hayan renunciado por un asunto procedimental, que es más importante para todos: evitar que se pierdan $9,9 billones, ¿qué es lo que busca el Alcalde, o los asuntos de procedimiento corporativo que invocó la Junta saliente? Sin duda era una Junta Directiva llena de ética y capacidad técnica, ciudadanos cívicos y ejemplares, que apoyaron la dirección estratégica de EPM y a los que los ciudadanos agradecemos sus buenos oficios, pero no son los únicos colombianos que tienen capacidad para estar en la Junta Directiva de EPM.

Los Colombianos tenemos que tranquilizarnos con EPM, esta sin duda gobernada por gente honesta, donde prima la argumentación técnica, nunca la política. EPM no es de la derecha ni de la izquierda, es de todos los colombianos que tenemos en esta empresa un gran tesoro, no nos dejemos echar cuentos fantasiosos, ni noticias falsas, promovidas por los que quieren el fracaso de EPM. Colombia tiene hoy que rodear al alcalde Daniel Quintero, el independiente, que ha tenido la valentía de buscar los $9,9 billones, que hoy están perdidos por decisiones equivocadas del pasado.