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Analistas 03/08/2021

¡Y ahora quién podrá financiarnos!

Mario José Márquez
Asesor de la dirección Dian

Las Pyme siempre han sido la cenicienta del crédito. Todo gobierno ha tratado de generar políticas para irrigar recursos de crédito a las Pyme. En Colombia, ni con garantía de 90% de la nación, se incrementó de manera importante las operaciones de crédito a las Pyme durante la pandemia ¿Por qué las entidades financieras y ahora las fintechs no han logrado entender el riesgo de las Pyme? ¿A qué le temen?

Existen Pymes de Pymes, como lo menciona el gran libro “Scalling up” de Verne Harnish: i) “Las gacelas” que son las empresas ágiles que se mueven a la velocidad del mercado, toman decisiones rápidas, se adaptan a las necesidades del mercado, con menos de 5 años de vida, gran capacidad de crecimiento, que están transitando por su periodo de comprobación de negocio, sus dueños consideran la tecnología y las asesorías profesionales para seguir conquistando sus mercados ii) “Las ratones” que quieren pasar el valle de la muerte, están haciendo las cosas bien, pero tiene alto riesgo de dejar de existir, algunas estancadas en crecimiento y generación de empleo y iii) “Los elefantes” que llevan años consolidándose y tienen organigramas complejos. Finalmente, agregaría una muy latina como cuarta categoría que se podrían llamar “las invisibles”, que rozan la informalidad, sin interés por tener un RUT o una cámara de comercio, sin contabilidad. El crédito ahora llega con cierta asequibilidad a las Pyme “elefantes” sólidas, que demuestran años de historia comprobada y proyecciones prometedoras en mercados crecientes. uhmm si es una realidad, le prestan al que no necesitan tanto.

¿Cómo avivar el interés para que los prestamistas e inversionistas irriguen crédito a tasas razonables, en operaciones pequeñas, pero en volúmenes importantes? Para brindar seguridad frente al riesgo de pago de las Pyme, la información con BigData y ahora con los documentos electrónicos en tiempo real, mitiga de manera importante las dudas que actualmente poseen los prestamistas. Por ejemplo, en Chile, el factoring electrónico ha presentado avances en la cultura del dato en tiempo real, a través del descuento de más de 5 millones de facturas electrónicas anuales. Sin embargo, pensando si alcanzó dicha forma de crédito a las Pyme, podemos sospechar con un ticket promedio de US$7.000, que, por lo alto, continúa concentrando en pagadores de grandes empresas. En Colombia, el ticket promedio de las ventas a plazo en facturas electrónicas está cerca de los US$1.000 dólares, una gran oportunidad para masificar el Factoring electrónico para las Pyme de nuestro país. Los sistemas contables tienen tasas de deserción de clientes, churn rates, aproximadas de 25%, quiere decir que sus clientes duran en promedio 4 años usando su herramienta, 4 años de información contable estructurada, cumplimiento ahora la promesa de los documentos electrónicos de estar en línea. Sin duda, es una batería de información disponible de inmensa valía, que revelará a “las gacelas”, “los ratones” que lo están haciendo bien, sacando de la informalidad a “los invisibles” con crédito, que ven como, tener una contabilidad, les da acceso al crédito para que su negocio tome una posición adelante.

El 96% de los facturadores electrónicos en Colombia son Pyme, sumemos a ellos a los informales que no facturan electrónica. Qué significan ambos grupos, más de un millón de operaciones económicas, que, a través de los sistemas contables con data organizada, le brindará a los inversionistas y prestamistas el modo de romper el dique que tiene atascado crédito para las Pyme. Vendrán recursos nuevos que entienden esta nueva realidad.

¿Ahora quién podrá prestarnos, dirán las Pyme? Aquel que entienda que, con la información, puede tomar decisiones ágiles, con scorings de créditos sofisticados utilizando machine learning. Estamos ante un océano azul de nuevas posibilidades que terminarán impactando el PIB. Bienvenida la tecnología para lograr grandes propósitos como este.