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La garota vestida de carnaval

Tal como sucedió con Santiago Medina en la campaña de Ernesto Samper, a finales del siglo pasado, todos los ojos se concentran hoy en día en el gerente de las campañas Santos Presidente de 2010 y 2014. Según múltiples testimonios, Roberto Prieto, accionista principal de la firma Marketmedios, recibió, a nombre de la campaña Santos Presidente, miles de millones de pesos en aportes ilegales y provenientes, esta vez no del narcotráfico, sino de las letrinas más inmundas de la corrupción.

Todo inició con Otto Bula que confesó haber entregado US$1 millón a Prieto, seguido de las revelaciones de Odebrecht de haber entregado otro millón, como para igualar la apuesta. Adicionalmente, hay testimonios del abogado Gabriel Dumar, cercano del Honorable Senador Ñoño Elías, de haber entregado a la campaña Santos más de una decena de miles de millones provenientes de contratos estatales de consultoría que nunca se prestaron y, que se canalizaron por medio el senador de Córdoba.

Lo que no sorprende es que aquellos que canalizaron dineros a la campaña recibieron beneficios del Estado después de la elección. Marketmedios recibió múltiples contratos del gobierno central, entre los cuales está uno de los más vergonzosos de la contratación pública según la Revista Semana. El contrato entregado por $50.000 millones por el Ministerio de Relaciones Exteriores se adjudicó al proponente con la oferta más costosa y, cuesta creer que su asignación haya sido consecuencia de un error de un funcionario desconocido dado el monto y adjudicatario del mismo.

Odebrecht, por su lado, logró que el ahora cuestionado director de la Agencia Nacional de Infraestructura, Luis Fernando Andrade, le firmara el otrosí de la concesión Ocaña Gamarra por $1,2 billones. De no ser porque las autoridades norteamericanas descubrieron el enorme escándalo de corrupción concerniendo la firma brasilera, seguramente hubieran surgido escándalos adicionales a este de la Ruta del Sol y el de Navelena.

Por su parte, al Ñoño Elías, de quién se sospecha puso gran parte de los votos necesarios en la costa norte para que Santos se eligiera presidente en el 2014, salió beneficiado con el nombramiento de Alfredo Bula en la presidencia de Fonade, un fortín estatal con un presupuesto de contratación anual de $3 billones.

Sin embargo, los tentáculos de este escándalo se extienden mucho más lejos de lo pensado. Algunos de los participantes por esto cuestionados son parte integral de la estrepitosa caída de la justicia, por andar sobornando a juristas de las altas cortes para que no se les condene. Estos mismos magistrados, por medio del fenómeno de la silla giratoria y los nombramientos en las entidades de control, a su vez, son aquellos que se enfrentaron sin cuartel a los partidos de oposición, en una alianza con la tristemente recordada fiscalía de Montealegre.

Como en la campaña de Samper de 1998, Prieto tiene la llave para aislar al Presidente Nobel del escándalo, asumiendo personalmente las responsabilidades de las maniobras pestilentes que se utilizaron para asegurar que la campaña ganara la presidencia. A pesar de esto, la opinión pública siempre considerará que, así como era imposible no ver el elefante de 1994, la presencia de una garota vestida de carnaval tenía que ser evidente para todos los residentes de palacio veinte años más tarde.