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Analistas 09/12/2021

Salario mínimo

Luis Miguel González
Director de El Economista

El salario mínimo en México quedará en 172 pesos para 2021. Son 31 pesos más que el año pasado y casi el doble de los 88,36 pesos que valía cuando comenzó el sexenio. Aún con los incrementos recientes, el salario mínimo en México sigue siendo muy bajo cuando se le compara con el de otros países. Los 172 pesos equivalen a US$8,07 diarios, menos del US$15 por hora en California.

El salario mínimo en México para 2022 será equivalente a US$242 mensuales. Esto es inferior a los US$261 de Colombia; US$309 de Bolivia; US$400 de Ecuador; US$423 de Uruguay; US$441 de Chile. El mayor salario mínimo en América Latina está en Costa Rica. Allá ganan el equivalente a US$531 mensuales. El menor salario mínimo del continente americano está en Venezuela, donde es equivalente a US$3,54. En los últimos años, es normal para ese país que el mínimo registre alzas en los mínimos de 350% o 400%, incluso mayores. Estos incrementos no significan una mejora real porque la inflación está por encima del 1.200% anual.

La comparación externa es un ejercicio de realismo y sirve para ponderar lo que nos falta por hacer. De cualquier modo, hay que registrar que lo que ocurre en este nivel salarial tiene un impacto directo en la vida de 4,5 millones de trabajadores. Cuando hacemos un close up a los datos de quienes ganan el salario mínimo, encontramos que predominan mujeres y jóvenes, empleados en el sector formal.

¿Cómo funcionará un incremento de 22% en un contexto de inflación de más de 7%? El alza permitirá recuperar parcialmente la pérdida de poder adquisitivo que se ha vivido en 2021, en particular la relacionada con bienes de la canasta básica. La recuperación será parcial porque, en algunos bienes, se comprará menos cantidad que hace un año. El arroz ha subido 77%; la leche pasteurizada, 48%; el huevo, 33%; la carne de res, 28% y el pan bolillo, 25%.

¿Qué impacto tendrá el incremento en los mínimos en el mercado laboral? El salario mínimo no ha sido un referente que marque tendencia en las negociaciones de los salarios contractuales. Entre enero y octubre de 2021, el promedio de incrementos pactados entre empresas y sindicatos ha sido de 4,5%. Muy lejos del mínimo, pero también de la inflación. Algo similar ocurrió el año pasado, donde los contractuales estuvieron alrededor de 4%, mientras que el mínimo subió 20%.

Las variaciones en el salario mínimo tampoco tienen un impacto verificable en los sueldos pagados en la informalidad, donde laboran más o menos 31 millones de personas. Los economistas utilizan el término de Efecto Faro para describir cómo el mínimo “irradia” a otras variables económicas. El hecho es que en la informalidad, el faro del salario mínimo ilumina poco.

Una cuestión a observar será si el incremento de 22% tendrá un efecto inhibidor en la creación de nuevos empleos o dificultará el sostenimiento de los existentes. El 2022 será un año complicado, por la pérdida de dinamismo en la economía tal y como queda claro en las cifras del tercer trimestre, -0,4%. Solo como referencia, en 2020 hubo un incremento salarial de 16%. Ese año se produjo una pérdida de 6,4 millones de empleos en la economía formal, pero la explicación está en el covid y en la ausencia de políticas públicas significativas para preservar empleos. Nadie se atrevería a culpar de los empleos perdidos el alza de 16%.

PS. Últimamente, hemos visto como funcionarios y políticos de la 4T se adjudican el mérito de los incrementos en los mínimos. Es necesario recordar que los primeros grandes pasos se dieron en el sexenio pasado y que en ese momento Salomón Chertorivski jugó un papel clave. Desde la Secretaría de Desarrollo Económico fue un activo promotor del incremento de los salarios mínimos. Demostró que no había un impacto inflacionario resultado de las alzas en este nivel salarial. Promovió las iniciativas para dejar de utilizar el mínimo como referencia en multas y precios de algunos bienes y servicios públicos. Dice mucho del tipo de país que hemos sido el hecho de que los dirigentes sindicales estuvieran entre los principales opositores a los incrementos de los salarios mínimos… además de los banqueros centrales.