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Cumbre empresarial: ¿cómo medir su éxito?

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¿Cómo evaluar la cumbre de empresarios México-Estados Unidos que se celebra en Mérida? La convocatoria fue notable, en buena medida por el trabajo de la Cancillería. En la capital de Yucatán están representantes de los principales grupos empresariales mexicanos y estadounidenses. Eso está bien, pero no basta para medir el éxito de este encuentro. Se trata del primer CEO Dialogue de la era Amlo. La pregunta que está en el aire es: ¿podrá el equipo de López Obrador disipar las dudas, convencer, y lograr una segunda ola de apoyos de los empresarios para lo que viene en el T-MEC y para los proyectos emblemáticos de la 4T?

Esta cumbre se celebra por onceava ocasión. Por primera vez fuera del eje CDMX-Washington DC. La elección de la sede es un mensaje: México apuesta por el desarrollo de la zona sur-sureste y Mérida es un espléndido escenario para mostrar el potencial de esta región. El involucramiento de los altos funcionarios del gobierno mexicano es otro mensaje. Asisten las secretarias de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; de Economía, Graciela Márquez; de Energía, Rocío Nahle; el jefe de la oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, y la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, además del canciller, Marcelo Ebrard.

Es una cumbre empresarial donde el gobierno mexicano tiene un papel protagónico. En la mesa principal de la cena de bienvenida predominaron los funcionarios de gobierno, aunque ahí estaba Carlos Slim Domit. El objetivo del gobierno es lograr la mejor relación de la historia, entre México y Estados Unidos, dijo Ebrard en el brindis inaugural. Queremos convencerlos de que apoyen la aprobación del T-MEC en el Congreso, exhortó Graciela Márquez en su intervención. Se dirigía a los empresarios estadounidenses, que jugaron un papel clave en la negociación durante los años 2017-2018. De parte de la delegación estadounidense, el secretario de Comercio, Wilbur Ross y Tom Donahue, máximo dirigente empresarial de Estados Unidos, destacaron la importancia de la relación bilateral y reconocieron los esfuerzos que México hace. Ross se refirió al tema migratorio y a la aprobación de la reforma laboral en la Cámara de Diputados. Donahue, a la colaboración entre los empresarios de los dos países.

La secretaria Alcalde se incorporó tarde a la cena, porque venía de la Ciudad de México donde estuvo al pendiente de la discusión legislativa de la reforma laboral. No fue oradora en esta sesión inaugural, pero fue una de las funcionarias más requeridas. ¿Cómo salió la reforma?, le preguntaban. Su respuesta, institucional pero esclarecedora, fue: tuvo algunos cambios pero se logró lo más importante, hay avances que respetan la Constitución, los compromisos del T-MEC y con la Organización Internacional del Trabajo. El más importante es que se sientan las bases para terminar los contratos de protección.

Ayer las sesiones eran a puerta cerrada y estuvo el presidente López Obrador. Los temas previstos incluían frontera, seguridad, migración, combate a la corrupción, reforma laboral, aranceles y T-MEC. El equipo del gobierno mexicano hizo una exposición de los principales proyectos de infraestructura y contó con una audiencia que tiene muchísimos dólares y muchas preguntas. Esperaban respuestas claras. El éxito de esta cumbre dependerá de su capacidad para impactar en un intangible: la confianza de los empresarios de la comunidad T-MEC.

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