.
Analistas 30/10/2018

Elecciones de medio término

Luis Fernando Vargas-Alzate
Profesor asociado de la Universidad Eafit

Como se dice coloquialmente, el tema de los miles de migrantes centroamericanos que avanzan en caravana hacia territorio estadounidense, quedó como anillo al dedo para el Presidente Trump, en función de fortalecer su campaña en las elecciones que se desarrollarán en ocho días en el país del norte.

Su radical posición contra la migración (que no es novedosa), en medio del enrarecido ambiente de paquetes bomba e intrigas expuestas desde diversos sectores de la opinión pública, se ha convertido en la esencia del mensaje que el Partido Republicano transmite a sus electores.

Las perspectivas frente a los probables resultados de las elecciones de la próxima semana han generado intensas preocupaciones a todos los funcionarios de la Casa Blanca, pues se sigue pronosticando desde diferentes medios que, al menos, la Cámara de Representantes está “en riesgo” de pasar a manos de los demócratas.

Esto, sin duda, ha puesto a los republicanos a tomar, incluso, prácticas con las que tradicionalmente no se identificaban muchos de ellos, tales como el uso de mensajes xenófobos y posiciones de apoyo a la militarización de la frontera con México.

A partir de una jugada estratégica, tanto el Presidente Trump como el Partido Republicano en pleno, han aprovechado esta coyuntura para caracterizar a los miembros del partido demócrata como laxos frente al tema y asociarlos como cómplices de una situación que podría salirse de control, afectando directamente a la población estadounidense.

Lo inquietante es que cuando se recuerda lo sucedido en 2016 en materia electoral (y aunque el voto popular venció sobre las dinámicas del colegio electoral), esta puede ser una estrategia que funcione de la mejor manera en beneficio del mantenimiento de un statu quo favorable a Trump.

Con un mensaje cargado de temor ante lo apocalíptico de la migración, el elector se inclinaría con facilidad a apoyar a los candidatos republicanos.
Dos medios críticos del gobierno (The Washington Post y The New York Times) se han ido directamente contra él, insistiendo que los demócratas tendrían que haber reaccionado de una manera más veloz ante semejante estrategia republicana. Ahora podría ser tarde.

En las elecciones de medio término (midterm US election), el Congreso será renovado, reemplazando a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y a 35 de los 100 senadores que posee.

Actualmente su composición otorga mayoría republicana en ambos cuerpos legislativos (Senado y Cámara) y solo hasta un par de meses atrás se preveía un giro importante a partir del ejercicio electoral, que podría perjudicar la actividad del poder ejecutivo, liderado por el Presidente.

Ahora no está tan claro que los demócratas logren ascender el número de posiciones al interior del poder legislativo, pues las estrategias ya reseñadas han tenido un impacto favorable a los republicanos, por lo menos, a partir de la percepción analizada por diversos medios de comunicación, ubicados en ambos lados del espectro político.

Ahora bien, lo que aparece en este ejercicio de captura de votos, es la posibilidad futura de una reelección para Trump en las presidenciales de 2020, que es, en esencia, lo que está intentando controlar.

Por ello, es preciso considerar también la cantidad de posiciones administrativas que se ponen en juego en 39 Estados del país, en los que también habrá posibilidades de incrementar los puestos republicanos, en beneficio de ese anhelo de permanencia en la Casa Blanca.

A fin de cuentas, quiérase o no, los resultados de los comicios de la semana próxima facilitarán una lectura dual inicial. De un lado, se tratará de una consulta directa al elector sobre lo que ha sido la gestión del partido republicano, en cabeza de Trump, en el Ejecutivo; de otro lado, se entenderá como el inicio de la carrera por la permanencia o el cambio en la presidencia del, todavía hoy, más poderoso e influyente Estado del continente americano.