Analistas 07/04/2020

S.O.S. de la universidad privada

Un grupo importante y significativo de universidades privadas lanzó un paquete de solicitudes al Gobierno Nacional a través del Ministerio de Educación, para enfrentar la situación de emergencia Covid-19, que está golpeando a las instituciones de educación superior por la cartera vigente del semestre que corre y los gastos adicionales para poner a rodar las clases remotamente, y para poder ofrecer alternativas para el próximo semestre para el pago a las familias.

Solicitan que deben complementar las medidas sobre el Icetex ya adoptadas en el marco del Estado de Emergencia. De otra parte, dentro de las solicitudes hay algunas que hemos venido solicitando de tiempo atrás, sin mayor eco por parte de los gobiernos de turno, para acabar con un injusto tratamiento con la educación privada. Su adopción podría oxigenar a las universidades para sobreaguar en esta tempestad y en tiempo normal fortalecerlas.

Sobre los Aportes Parafiscales, que representan un 3% de sus ingresos operacionales, se solicita reorientar los recursos que pagan las universidades privadas al Sena a un programa de acceso a la educación superior con calidad a través de becas. Así los recursos se mantienen en la misión de formación de las nuevas generaciones fortaleciendo las universidades. Actualmente las universidades públicas no aportan la parafiscalidad del Sena. Comparado con algunas empresas la inequidad es total, pues tampoco aportan esta parafiscalidad con los empleados que devengan menos de 10 SMMLV.

Sobre el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el 3% de los ingresos ordinarios de las universidades, a diferencia de las universidades públicas, las privadas no tienen la posibilidad de solicitar la devolución del IVA pagado en sus compras. Hasta un número importante de empresas tiene hoy este beneficio, so pretexto de mejorar la competitividad al facilitar la compra de bienes de capital.

Como ya lo habíamos escrito en esta columna hace algunos meses, la ecuación de producción no solo depende del acervo de capital fijo, sino también de la gente y su nivel de formación es crucial para mejorarla. Así, la lógica de competitividad que el gobierno ha tenido cuando mira las empresas, debe ahora utilizarla para las universidades.

Los créditos Findeter han sido una palanca excelente para la mejora de la infraestructura física de las universidades. Pero para darle un alivio a los flujos de caja de las universidades se propone un período de gracia adicional de pago de capital e intereses de un año. Y, por otra parte, crear una línea para fondear gastos operacionales, pues estos son la guillotina que está encima de todos los rectores de las universidades privadas en este momento.

Normalmente el 70% de estos gastos implica nómina. En una universidad su principal activo son sus profesores. El propósito de las universidades es defender al máximo la planta profesoral.

Finalmente, se plantea reforzar las medidas en el Icetex. Con la flexibilización de las condiciones de las líneas de crédito. Asegurar la ampliación del periodo de gracia de los estudiantes de ser pilo paga por las mayores dificultades con la virtualización, lo que podría generar retrasos en su plan de estudios. Y que gire rápido el Icetex a la Universidades al inicio del semestre, una vez estén cumplidos los requisitos de otorgamiento, pues Icetex genera los pagos hacia la mitad o aún al final del semestre, con los problemas de caja que ello acarrea a las universidades.

Las universidades son instituciones sin ánimo de lucro, que brindan un servicio público dentro de la libertad de enseñanza que nuestra Constitución consagra, en un contexto de pluralismo democrático. Así pues, el Estado tiene la responsabilidad de dar la mano en estas difíciles circunstancias a las universidades privadas, así como ya lo ha hecho el Gobierno Duque con las universidades públicas, luego del gran pacto firmado con estudiantes y rectores. Es cuestión de equidad.