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Analistas 23/04/2021

Invitados de este mundo

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política
La República Más

Hay un cuento que circula entre la comunidad judía, en el cual Dios se cansa otra vez del mundo y decide un nuevo diluvio en 10 días. El Papa ordena una jornada de oración y reconciliación, el mundo cristiano pide perdón por sus pecados y se prepara; los musulmanes ordenan intentar convertir a todos los infieles posibles y se lanzan por el mundo. Finalmente, los judíos dicen: nos quedan 10 días para aprender a respirar debajo del agua.

La resiliencia es la mayor virtud que ha demostrado el pueblo judío, aprender de las adversidades, superarlas y seguir adelante. Este ejemplo los ha llevado a permanecer más de 5000 años en la tierra y desde el siglo XX, a gobernar distintas ramas de la ciencia. Colombia, que tiene poco para comparar, sí tiene una resiliencia parecida. Desde su nacimiento ha atravesado guerras, crisis, pero el colombiano ha sabido salir adelante. Hoy el país atraviesa una crisis sin precedentes y los peligros de siempre la siguen asechando.

La última encuesta Invamer refleja el pesimismo que reina en el país, 77,5% considera que el país va por mal camino y 89% en materia económica cree que la situación va empeorando. Este clima social, aunado al desprestigio generalizado de las instituciones, que tienen una imagen negativa en promedio superior a 55%, hace que se abra el camino perfecto al populista, hecho que también refleja la preferencia electoral del momento.

El cansancio social lleva a que las personas escojan a cualquier candidato anti sistema, más cuando en la baraja electoral ninguno ha sido capaz de proponer algo distinto. Este cansancio generalizado se acaba de ver en las elecciones ecuatorianas cuando en segunda vuelta volvió a estar el candidato del correísmo y en Perú, con Castillo aspirante a la presidencia, con fuertes vínculos con la izquierda, un programa casi socialista y de primero en las encuestas.

Parece inevitable el auge populista; a un año de gobierno mucho tendrá que hacer la presidencia para evitar la llegada de una izquierda insensata al poder; aun así, Colombia se ha levantado una y otra vez de la desgracia; por eso queda confiar en la resiliencia y un consejo más: según George Steiner, el judío es un invitado en el mundo y ese debe ser el mensaje para la humanidad, aquí todos estamos de paso por la vida y como buenos invitados debemos dejarla mejor de como se encontró, un poco más organizada.

De la misma manera un gobierno debe dejar el país mejor de como estaba, debe prever unas condiciones para que el próximo invitado pueda construir sobre lo hecho. Desafortunadamente en Colombia existe la cultura de acabar con lo del predecesor y sacar pecho con las ideas propias, incluso adjudicarse obras ajenas, como bien están haciendo en Bogotá y Medellín. Pero el mensaje es también para todos los colombianos: al pasar por donde estemos, desde la casa hasta el trabajo, hay que intentar ser los mejores invitados y dejar algo para que el que venga pueda dejar todo aún mejor.