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Analistas 27/05/2022

El populismo como consecuencia

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

Hacen falta un par de días para las elecciones presidenciales, en donde se debatirá el futuro de las instituciones del país. No se ve fácil el panorama y la razón y el miedo por los desastres de los vecinos hace rato pasó.

Colombia ha mejorado en los últimos años, es difícil negar las cifras y los avances, pero no parece ser suficiente. La pobreza sigue siendo un problema y la desigualdad, que no parecía importar mucho, terminó haciendo mella en las democracias. Sociedades más justas evitan las explosiones sociales. ¿Cómo hacer de Colombia un país más justo?

No existe una fórmula mágica, pero hay dos problemas que es urgente solucionarlos: la ilegalidad y la pobreza.

La ilegalidad abarca tres aspectos fundamentales: el problema de las drogas que enfrenta el país, el cual afecta la economía, los negocios y el estilo de vida de los colombianos; el segundo es la corrupción de la esfera pública, ya la apropiación de dineros para beneficio propio se volvió una noticia diaria y la justicia no opera de manera eficiente, haciendo que la ciudadanía sencillamente no crea en ella; y la tercera es una falta generalizada de ética en la población; sobre las leyes, las tradiciones y la moral está la ética y esta no se toma en serio, la cultura de la ilegalidad hace que pequeños actos ilegales sean vistos como normales y que las faltas a la ética en ocasiones sean aplaudidas; la sociedad aprendió a convivir en la ilegalidad y a veces se vanagloria en ella.

El segundo problema es la pobreza; según el Dane, en 2021 la pobreza monetaria de Colombia estuvo en 39,3%, se concentra 37,8% en las ciudades y centros poblados y 44,6% en el área rural. Un país que pretenda cambios profundos no puede tener casi la mitad de su población viviendo con menos de US$100 al mes; combatir la pobreza no es solo fijarse en el PIB, es ver ese crecimiento a dónde se está dirigiendo y con ello lograr un poco más de equidad, las profundas desigualdades están minando la democracia y con una pobreza diciente, el proceso parece peor.

Hay países que en el camino han logrado salir de la pobreza y tener ingresos más equitativos, el ejemplo suelen ser los nórdicos, pero Singapur y Hong Kong también lo han logrado; no es solo que una sociedad tenga la pobreza al mínimo, es que también tenga ética y piense en el bien común. Países que tienen una mayor justicia social, según el Índice de Paz Mundial, son también los más seguros para vivir.

Desde Davos, el Presidente aún cree en su buena gestión a pesar de que las encuestas muestran lo contrario, esta desconexión de la clase dirigente tiene consecuencias y la explosión social que se ha evitado en varias elecciones puede darse el próximo domingo; la elección de un candidato populista es la consecuencia, no la causa. De evitarse, el próximo Presidente deberá dejar el miedo y atreverse a enfrentar los reales problemas del país, no se puede seguir gobernando solo con cifras y viajes, la realidad de Colombia es otra.

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