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Economía Naranja para Colombia

Desde hace unos pocos años en el mundo se viene acuñando el concepto de Economía Naranja a los bienes y servicios que fundamentan su propiedad en la producción intelectual, tales como: las artes, investigación, cine, diseño, etc. Dicho concepto fue desarrollado por John Howkins en su libro “la economía creativa”. Y viene siendo promocionada gracias a una reciente investigación del BID, hecha por el consultor de la división de asuntos culturales, Felipe Buitrago y el actual senador y candidato presidencial Iván Duque.

Según el citado estudio, 6,1% de la economía mundial depende de la creación intelectual. Y el aporte tiende a crecer en los próximos años gracias en parte a los avances tecnológicos y la velocidad de información.

Uno de los grandes problemas que afronta la economía naranja es su dificultad de ser plasmada; la creación intelectual y el desarrollo del arte o la cultura parecen etéreos ante la mirada de muchos ciudadanos y ante los mismos economistas y políticos. No es un secreto que la cultura ha sido secundaria especialmente para países como Colombia con tantos retos por enfrentar. Entonces, ¿será realista una economía de este tipo para un país con tantos problemas por resolver?

Dentro de los gastos del actual gobierno, el presupuesto está dividido en tres grandes sectores: inversión pública, funcionamiento del Estado y pago de la deuda estatal. Dentro de la inversión pública las mayores inversiones son: trabajo, educación, hacienda, salud y defensa. En cultura, rubro aparte, la inversión es de 0,2% del total. Por lo tanto, no se ve como prioridad; y eso que en este momento la Economía Naranja aporta al país US$11.000 millones y más de 1.000 empleos formales, estando arriba incluso del aporte del café a la economía. Esto porque uno de los graves problemas que afronta esta economía es que no parece “seria” ante los problemas de educación, hambre y seguridad que afronta Colombia, o ante economías tradicionales como la minera o la agricultura, culpa en parte de los mismos artistas y creativos, que muchas veces priorizan su arte al negocio.

Buitrago y Duque señalan que para hacer crecer la Economía Naranja se necesitan siete factores: información seria en donde se tengan estadísticas de los aportes de esos sectores; instituciones no solo gubernamentales, que canalicen los esfuerzos; industria en donde los artistas se organicen y vean la posibilidad de volver negocio sus creaciones; infraestructura en donde los creativos tengan acceso a la tecnología; integración; inclusión e inspiración.

Colombia vive un estancamiento de su economía, la minería está casi paralizada y los demás sectores productivos no lucen mejor. De pronto no sería malo para el gobierno venidero explorar otras fuentes de recursos. La Economía Naranja es una oportunidad de empleo y crecimiento creado por la misma gente y ya que Colombia es famosa por su “folclor”, no estaría de más aprovecharlo como motor alternativo de ingreso.