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Analistas 14/07/2021

¿Qué se espera de la reforma tributaria 2.0?

Juan Felipe Melo Polo
Ingeniero Civil-Consultor

El Gobierno Nacional empezó a presentar la nueva reforma tributaria 2.0 con el “Gran Consenso del proyecto de Inversión Social”, después de hundirse en el Congreso la presentada hace unos meses. José Manuel Restrepo, el nuevo ministro de Hacienda, manifestó que la construcción del nuevo proyecto buscará recaudar $15 billones, sin incluir ciertos ajustes en materia de IVA y renta a las personas naturales.

Se espera que el Gobierno Nacional aprendiera las lecciones que nos dejó la anterior reforma tributaria. El reto que se debe presentar debió realizarse recorriendo las regiones del país, comprendiendo las problemáticas y acuerdos necesarios para que la economía crezca, para permitir creación de un nuevo proyecto que no afecte a la clase media, responda a los programas sociales y de empleo generados para los sectores más vulnerables.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), a la que pertenece el país desde 2018, promedia que el recaudo tributario en los países supera 34%, mientras que en Colombia se estipula según estudios académicos en 19%. Pero entendiendo la difícil situación que sufre nuestro país, es fundamental no subir el IVA debido a que este afecta a toda la población, en espacial a los hogares con ingresos medios, por eso, es importante encontrar medidas progresivas que permitan a las personas más ricas fortalecer esa compensación del impuesto que no se está subiendo, dado que hoy en día el estatuto tributario es algo gaseoso.

Esta nueva reforma tributaria debe enfocarse en aumentar de manera permanente el recaudo, enfatizar la evasión tributaria y no subir los impuestos a los más vulnerables, a los trabajadores, y a las pequeñas y medianas empresas del país. Esto demostrara a los ciudadanos que en época de crisis la solidaridad empieza desde arriba, y no desde abajo con los más pobres, la clase media y los asalariados, donde todos hacen parte del pilar de la economía. Debemos fortalecer la pequeña y mediana empresa en medio de la peor crisis económica de la historia, manteniendo y no subiendo el impuesto de renta actual y sin beneficios tributarios de los que solo utilizan un grupo privilegiado del país.

Lo primero que esperan los colombianos es transparencia, tener acceso a bases de datos anonimizadas de las declaraciones de renta, para saber quiénes reciben beneficios tributarios y poder definir el costo de estos para el Estado. Esto permitirá conocer si las personas jurídicas que reciben estos beneficios están haciéndolo bajo el principio de equidad y honestidad; y para que la sociedad civil conozca los dineros que se están excluyendo a falta de esos beneficios tributarios y poder interponer sanciones a los evasores.
Segundo, no se puede incluir un impuesto al valor agregado; hoy en día gravar la canasta básica familiar es ir en contra de los efectos económicos generados por la pandemia y atacar a la población más pobre sería algo muy negativo, a pesar de que el Gobierno ha manifestado la devolución del IVA para los más vulnerables y ha realizado las diferentes devoluciones, todavía no se cuenta con la capacidad técnica para ampliar esta devolución a otros que posiblemente la necesitan, generando graves consecuencias sociales, como las trasmitidas en el paro nacional.

El impuesto a la renta que debe centrarse en los dividendos, ganancias ocasionales y rentas no laborales donde se concentran las mayorías de ganancias de las empresas. Esto permitirá que los impuestos no pasen a las personas que obtienen sus ingresos del trabajo. Para cumplir este impuesto, es importante fortalecer la capacidad de fiscalización de la Dian a todas las deducciones que se realizan y que no están cumpliendo con las causalidades.
Es momento de revisar el impuesto del 4X1000, eliminarlo no es una opción porque reduciría el recaudo fiscal en estos momentos de crisis, pero si se debe ajustar permitiendo a las personas que posean más de una cuenta bancaria, que por medio del sistema financiero puedan acumular el saldo entre las mismas, eso generaría que independientemente de la cuenta que tenga, solo se debe calcular el impuesto sobre el valor total que se encuentre cercano a los $12 millones en el mes.

Tercero, se debe contemplar un impuesto al consumo de bebidas azucaradas, endulzadas y alimentos ultra procesados, y los recursos generados pueden alivianar las necesidades fiscales que se tienen para mejorar la salud pública. De acuerdo a un análisis de la Ley 1819 de 2016 por parte de la academia, el impuesto simple de estas bebidas generaría $750.000 millones, y agregando más productos, el recaudo podría estar cercano a $1 billón; no solamente se recaudaría dinero, a la vez crearía hábitos saludables y reduciría el comportamiento de consumo de estos productos.

Por último, se debe empezar a regular la declaración predial con un verdadero catastro actualizado, solicitando a las personas y empresas que poseen predios, declarar el valor real del inmueble.

Hoy en día la mayoría de los predios están subvalorados y se llaman los famosos “predios de engorde”, pagando cifras subvaloradas excesivamente de su precio comercial.

El Gobierno Nacional tiene el compromiso de trabajar articuladamente con los ciudadanos, los gremios, las regiones, los entes locales y el congreso para pasar una reforma que atienda las necesidades del país, aunque el reto es aumentar la base tributaria, se debe recorrer un camino para permitir un proceso progresivo y no regresivo, como lo vivimos en la anterior.
Sería un error poner impuestos a los ingresos que provienen del trabajo o aumentar la tributación a las medianas empresas, las cuales son la mayor fuente de empleo en el país. Se debe trabajar bajo el pacto social con que tuvo origen la primera reforma, permitir ayudar al país alivianar sus cuentas y recuperar el grado de inversión.