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Un destino promisorio para la inversión

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José Manuel Restrepo

Al alentador panorama de recuperación económica que el país atraviesa en la actualidad, y que ya se ve reflejado en el aumento de la confianza por parte de inversionistas, empresarios y consumidores, se ha sumado un notable aumento en los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) que han arribado a Colombia. Prueba de ello, según la balanza cambiaria del Banco de la República, es que entre enero y el pasado 30 de abril la IED aumentó un 22,6% (frente a igual período de 2018) y totalizó los US$3.362,6 millones.

No cabe duda de que este es un buen síntoma para un país que tiene como interés hacer de la atracción de la inversión una robusta fuente de crecimiento económico de cara a los próximos años. Desde el comienzo de su administración, el presidente Iván Duque dejó claro que este es un Gobierno amigo de la inversión que ha trabajado en ofrecer a quienes traen sus capitales a Colombia estabilidad institucional, seguridad jurídica y, también, trámites más simples para darle mayor velocidad al cierre de grandes negocios que, al final, se verán reflejados en la buena salud de la economía.

Las manifestaciones de inversionistas que quieren comenzar grandes iniciativas en nuestro país son crecientes. Por ello, la administración del presidente Duque adelanta el desarrollo de un plan que busca otorgar incentivos a la llegada de mega proyectos de IED, repotenciar el actual modelo de zonas francas, desarrollar esquemas tributarios sectoriales y promover estrategias red carpet -herramientas tributarias, institucionales, regulatorias, jurídicas y financieras que hacen más atractivo al país-.

Por otra parte, este plan también contempla el desarrollo -de la mano de los departamentos- de las Regiones Estratégicas de Internacionalización Prioritaria (Reip), un modelo diseñado para identificar ámbitos regionales de valor que jalonen inversión extranjera, procure el asentamiento de empresas ancla y, además, promuevan la actividad exportadora.

En la actualidad, el Ministerio avanza en conjunto con Planeación Nacional, ProColombia, las Comisiones Regionales de Competitividad, las cámaras de comercio y otros actores, en la construcción de la estrategia para poner en marcha la Reip Eje Cafetero – Valle del Cauca. Ya se han discutido, por ejemplo, cómo aprovechar mejor los acuerdos comerciales que el país tiene vigentes, un portafolio de proyectos de infraestructura, el plan de promoción de esta Reip y sus líneas de trabajo.

Entretanto, para lograr el aterrizaje en Colombia de proyectos de IED que superen los US$330 millones y de mega inversiones (mayores a US$1.000 millones) no solo han sido logradas mejores condiciones de institucionalidad y de buen manejo de la economía. También, se dejó en firme -gracias a la Ley de Financiamiento- un estímulo importante como una tarifa de renta del 27% que abre las puertas a la obtención de contratos de estabilidad jurídica y a la depreciación acelerada de activos fijos.

Nuestro propósito es que el arribo de capitales extranjeros se convierta en una oportunidad clara para que el aparato productivo del país avance hacia la Cuarta Revolución Industrial y, también, para generar un número importante de nuevos puestos de trabajo en diferentes sectores de la economía. Este es uno de los propósitos por los cuales la Ley de Financiamiento otorgará a las mega inversiones los estímulos tributarios ya mencionados.

Asimismo, no debe olvidarse que la expectativa alrededor del aumento de la IED es una oportunidad para que Colombia logre atraer nuevos instrumentos para financiar el emprendimiento como nueva fuente de crecimiento económico. Además, jalonar inversión para potenciar la economía naranja es una de las tareas que el país ya ha comenzado a adelantar por cuenta del aterrizaje de fondos de capital de riesgo y de otros instrumentos pioneros.

El Gobierno, como lo he dicho ya en varios escenarios, tiene el reto de convertirse en el mejor vendedor de país para atraer con éxito la inversión. Y por ello, nuestro interés es presentar a empresarios y gobiernos del mundo las significativas oportunidades que ofrecen estratégicos sectores de nuestra economía como las industrias creativas, los servicios TIC, la metalmecánica, la generación de energía, la agroindustria, entre otros.

La meta que tenemos como Gobierno en materia de inversión (no minero – energética) es, sin duda, ambiciosa: US$11.500 millones para el año 2022. Pero más allá de este desafío, debe decirse con seguridad que las condiciones están dadas para que a la vuelta de pocos años Colombia sea un referente latinoamericano que haga de la inversión un motor de crecimiento, de expansión del emprendimiento y, por supuesto, de equidad.

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