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Analistas 02/12/2021

Turbulencia en el despegue

José Ignacio López
Director Ejecutivo Investigaciones Económicas en Corficolombiana

Para 2022 se espera que la economía colombiana continúe en su proceso de recuperación. La economía continuará su ascenso. No obstante, este despegue tendrá que enfrentar viento cruzado. Una turbulencia asociada al aumento de precios, tanto a nivel global como doméstico, unas tasas de interés al alza y la incertidumbre asociada al proceso electoral y a la pandemia, que quizás se convierta en endemia.

Pese a esto retos, el panorama es optimista. A pesar de la turbulencia, el equipo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana estima que Colombia tendrá un crecimiento de 5% en 2022, lo que llevaría a nuestro país a tener a finales del próximo año un nivel de ingreso superior en 7% al de prepandemia, uno de los más altos de la región y solo comparable a la recuperación proyectada para Chile.

Esta senda de crecimiento presupone una recomposición de las fuentes de crecimiento, donde la turbina del consumo pierde potencia, pero es sustituida por la inversión privada y las exportaciones, y un resultado electoral en donde el modelo económico del país no se ve comprometido.

El aumento de la inflación global y su efecto sobre la postura monetaria de la Fed tendrá un efecto adverso en los mercados financieros y la velocidad a la cual el Banco de la República normalice sus tasas de interés en 2022. El peso colombiano y los TES ya vienen sufriendo el malestar de los mercados financieros internacionales con la posibilidad de un aumento temprano de tasas en Estados Unidos. Es previsible que esta discusión marque el ritmo de los mercados locales durante el primer trimestre y veamos el tipo de cambio por encima de los 4.000 y una curva de TES presionada al alza. Superada la turbulencia, vemos espacio para una corrección en el mercado de deuda pública y del peso.

A la incertidumbre internacional se le sumaría una inflación local persistente y por encima de 4% en buena parte de 2022, lo cual obligaría al Banco de la República a elevar su tasa de intervención a un nivel de 5,25% hacia finales del próximo año. El aumento de las tasas de interés, un peso débil en la primera parte del año, un menor nivel de ahorro, una inflación persistente y una reducción en el ritmo de crecimiento de remesas e ingresos cafeteros, llevaría a una moderación del consumo de los hogares en 2022, que crecería 4,1% frente a este año. En materia de gasto público, se anticipa que el consumo del Gobierno pasará de crecer 12,1% en 2021 -la cifra más alta desde que hay información- a 5,4% en 2022.

Este escenario contempla que la inversión seguirá rezagada frente a los otros componentes de la demanda agregada en la antesala de las elecciones en Colombia y dado el contexto de tasas al alza, tanto locales como externas. No obstante, una vez se disipe la incertidumbre política y se aclare el panorama global, esperamos que la formación bruta de capital fijo, de la mano de un aumento en el crédito comercial, se acelere, alcanzando en 2022 una tasa de crecimiento de 5,8% frente a 2021, y retornando así a sus niveles prepandemia.

Buena parte del viento cruzado en 2022 vendrá del contexto externo y del nerviosismo de los mercados financieros internacionales. Frente a esto es poco lo que podemos hacer. No obstante, sí es responsabilidad de todos elegir un nuevo Congreso y Gobierno. Evitar, por ejemplo, un Congreso plagado de populismo, es una turbulencia que podemos y debemos evitar.