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José Ignacio López Director Ejecutivo Investigaciones Económicas en Corficolombiana

En las últimas semanas las malas noticias asociadas al coronavirus han acaparado la atención de los mercados financieros y el público en general. El virus, que inicialmente se pensaba iba a tener un efecto adverso en la producción de China y generar una disrupción en la cadena global de valor, ahora adicionalmente está teniendo un impacto negativo en economías desarrolladas en la medida que la tasa de contagio en muchos países industrializados ha venido en aumento.

A comienzos de semanas tuvimos la noticia de la cuarentena generalizada en Italia, como extensión de las medidas iniciales en la región de Lombardía, que han paralizado no solo la liga de fútbol del país azurro sino también su importante industria turística. El Covid-19 ha tenido un efecto especialmente mortal en Italia, donde la tasa de fatalidad asociada al virus es cercana a 5%, superior a la de 3% observada en China y otros países asiáticos. Italia está muy seguramente en una recesión y su sistema de salud al límite de colapsar por el aumento vertiginoso de casos y una cifra de muertos que ya supera 400.

Otros países europeos como España, Francia o Alemania parecen estar a escasos nuevo u ocho días de seguir la senda de casos de personas afectadas por el virus que ha puesto a Italia en jaque. Esto significa que las noticias en materia del contagio del virus en estos países europeos durante las próximas dos semanas serán claves para los mercados financieros internacionales. Si alguno de estos países muestra una senda de contagio similar a la italiana, tendremos un mayor nerviosismo en los mercados financieros, a raíz de los que puede ser un efecto catarata donde uno a uno los países europeos caen en parálisis debido a la propagación de la enfermedad. Una cuenta análoga ocurrirá para Estados Unidos, donde los casos ya superan 1.000 contagios, un número que se duplicó en solo dos días.

Muchos analistas han subestimado el efecto del coronavirus, y debido a la reciente guerra de precios del petróleo han puesto la enfermedad en un segundo plano del análisis. La evidencia en el último mes sugiere lo contrario: más allá de la caída de los precios del petróleo por una mayor producción de Arabia Saudita y otros países petroleros, el choque relevante es el del virus y su adverso efecto tanto en la oferta como en la demanda mundial. Los países que ya han transitado por un fenómeno de contagio masivo nos enseñan que los hacedores de política se enfrentan ineluctablemente a la decisión de paralizar la economía una vez el número de casos se aproxima a 10.000, dado el temor que en la senda de crecimiento exponencial una fracción importante de la población se contagie.

En los próximos días sabremos si otros países industrializados se enfrentarán a este dilema y es importante tomar nota. La discusión en Colombia se ha limitado hasta el momento a un estudio de los efectos del coronavirus como un choque externo, ajeno a nuestra realidad.

No obstante, es necesario prepararse para tener una discusión en el caso de que tengamos una senda de contagio exponencial, con sus efectos indeseados sobre el sistema de salud, la confianza de los consumidores, la operatividad de las empresas y la actividad económica. Tanto el sector privado como el público deben estar trabajando en planes de contingencia y de choque frente a un escenario adverso.

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