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Analistas 23/07/2022

Las retenciones en la fuente en los pagos con tarjetas

José Fernando Vélez
Fundador y CEO de Bold

En diferentes ocasiones el presidente electo ha manifestado su interés en promover el desarrollo de la economía popular, es decir, a las microempresas, y en fomentar el acceso al crédito formal para combatir el gota a gota. Las microempresas, aquellas unidades productivas con menos de 10 empleados, representan 99% de las empresas del país y generan aproximadamente 70% del empleo.

Desde Colombia Fintech, queremos hacer un llamado muy especial al próximo presidente y a los funcionarios entrantes para que consideren eliminar la retención en la fuente a las ventas con tarjetas para las microempresas que facturen menos de $200 millones al año. Remover dichas retenciones tendría varios beneficios como fomentar la formalización empresarial, reducir el uso del efectivo, facilitar el acceso al crédito formal por parte de las microempresas, incentivar mayor competencia a las entidades financieras tradicionales y generar información muy valiosa para el estado, permitiendo focalizar mejor sus servicios y fiscalizar el pago de impuestos.

La gran mayoría de los microempresarios en el país actúan como personas naturales informales. Se estima que 75% de estos microempresarios son informales, principalmente porque es muy costoso y complejo ser formal en Colombia, lo que acarrea diversos problemas económicos y sociales para el país. Dichos microempresarios deben pagar una retención en la fuente de aproximadamente 2% de sus ventas cuando reciben pagos con tarjetas, lo que en la práctica significa un sobrecosto para ellos, desestimulando la recepción de pagos con tarjetas, fomentando el uso excesivo del efectivo y dificultando su formalización tributaria.

Las retenciones también afectan a aquellos microempresarios que son formales, reteniendo 2% de sus ventas con tarjetas, afectando su flujo de caja en el mejor de los casos, o generando un sobrecosto de 2% cuando dichos microempresarios no cruzan las retenciones en sus declaraciones de impuestos.

Para las empresas más grandes, dichas retenciones en la fuente en los pagos con tarjetas no representan un problema mayor, dado que ellas simplemente descuentan el valor de las retenciones en la fuente practicadas, del pago periódico de sus impuestos.

Adicionalmente, los pagos que se efectúan con billeteras virtuales como Nequi y Daviplata, o los pagos con códigos QR como el de Bancolombia, no están sujetos a dichas retenciones al ser tratados como transferencias, lo que genera una fuerte asimetría tributaria entre los diferentes medios de pago, inhibiendo el desarrollo de nuevos competidores y generando distorsiones tributarias en la economía.

Colombia Fintech, en colaboración con la firma de consultoría Econometría S.A., realizó un estudio para valorar el beneficio económico de eliminar las retenciones en la fuente en los pagos con tarjetas para los microempresarios cuyos ingresos sean inferiores a $200 millones anuales. El estudio demostró que los beneficios económicos de eliminar dichas retenciones superan en al menos 85 veces los menores ingresos tributarios que dejaría de recibir el estado por cuenta de las retenciones, que se estima eran apenas unos $5.832 millones en 2019.

Para realizar el estudio se utilizó la Encuesta de Micronegocios del Dane de 2019. Del total de los 5.874.171 micronegocios reportados en la encuesta, apenas 1,05% recibían pagos con tarjetas, y de los 5.288.727 negocios que reportaron ventas inferiores a $200 millones en el año (aproximadamente 5.400 UVT), un ínfimo 0,83% lo hacía.

La encuesta encontró que existe una relación muy fuerte entre la recepción de pagos electrónicos, incluyendo pagos con tarjetas y transferencias bancarias, y la formalización financiera, lo que a su vez está estrechamente relacionado con la formalización empresarial, laboral y tributaria.

Si se separan aquellos comercios que reportan recibir pagos electrónicos de los que no, un 58,1% tienen ahorros en cuentas de instituciones bancarias, frente a un 13,9% de los que no reciben pagos electrónicos. En cuanto a la formalización empresarial, 38% de los que reportan recibir pagos electrónicos están matriculados en la Cámara de Comercio frente a 10% de los que no. Y de los que reportan recibir pagos electrónicos, 74% declara tener RUT frente a 20,2% de los que no reciben pagos electrónicos. Los microempresarios que reportan recibir pagos electrónicos tienen en promedio dos empleados mientras que aquellos que no reportan recibir pagos electrónicos tienen en promedio 1,3 empleados. De los micronegocios que reportan recibir pagos electrónicos, 35,3% tenían formalizados a sus trabajadores frente a 5,5% de los establecimientos que no reportan recibir pagos electrónicos.

En el análisis de la encuesta también se encontró una relación muy fuerte entre facturación anual promedio y la recepción de pagos electrónicos. Aquellos establecimientos que reportaron recibir pagos con tarjetas tienen ingresos en promedio de $168 millones al año, frente a $84 millones para los que reciben pagos con transferencias y de $18 millones de pesos para los que no reciben pagos electrónicos, bien sea con tarjetas o con transferencias.

Aunque la causalidad entre formalidad y pagos electrónicos es tema de debate, es claro que existe una fuerte relación entre la recepción de pagos electrónicos y la formalidad, un claro objetivo por parte del Estado.

Al eliminar dichas retenciones en la fuente, el costo aproximado de recibir pagos con tarjetas para los microempresarios sería de un 3%, y no de un 5% al incluir el 2% de las retenciones en la fuente como ocurre hoy en día. Este 3% sería un costo muy similar al que dicho segmento empresarial debe pagar en países como Estados Unidos, México y Brasil, que no tienen retenciones en la fuente en el procesamiento de los pagos.

Es oportuno mencionar que la información transaccional que se obtiene al procesar los pagos con tarjetas es muy valiosa para el Estado. Además, dicha información la podrían utilizar las entidades que ofrecen crédito para construir modelos de riesgo crediticio que permitan ofrecer crédito formal, evitando que los microempresarios deban recurrir al gota a gota o a otras fuentes de financiación mucho más riesgosas para ellos.

Una posible alternativa para eliminar las retenciones en la fuente de 2% es la utilización del Régimen Simple de Tributación por parte de los microempresarios, sin embargo la acogida del Régimen Simple no ha sido la que se esperaba. A junio de 2022 la Dian reportó 69.689 inscritos en el régimen, 1,2% del total de las microempresas del país según la Encuesta de Micronegocios del Dane mencionada anteriormente. En nuestra experiencia dicho régimen no es adecuado para los negocios que facturan menos de $200 millones anuales, ya que les supone una carga operativa muy dispendiosa como el pago bimensual del anticipo de impuestos.

El gobierno debería aprovechar la reforma tributaria en ciernes para modificar el régimen simple o crear un nuevo régimen para microempresas más pequeñas, implementando un único pago fijo anual, así como ocurre en Brasil, haciéndole mucho más fácil a los empresarios su formalización tributaria.

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