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Tribuna Parlamentaria 21/01/2023

Calmar las aguas

José David Name
Senador de la República

Desde el inicio del gobierno del Presidente Gustavo Petro, las aguas del sector minero - energético han estado convulsionadas. La intranquilidad que lo ronda, producto de distintas coyunturas internacionales y locales, está afectando a la petrolera estatal colombiana, Ecopetrol, la “gallina de los huevos de oro” de la Nación, que ya empieza a registrar los efectos.

Aunque durante los primeros seis meses de 2022, las cifras fueron históricas para el grupo empresarial, al cierre, el balance no fue el mejor. Si bien el último año estuvo marcado por la alta volatilidad de los precios internacionales, cuando se comparan los resultados de Ecopetrol con otras petroleras de la región la diferencia es amplia y el ritmo en su recuperación sigue siendo menor.

Las alertas acerca de las cifras en rojo de la petrolera se venían encendiendo. Unos meses antes de finalizar el año, el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), Bruce Mac Master, advirtió sobre las millonarias pérdidas que se estaban registrando. De acuerdo con el economista; “…en los últimos meses los colombianos hemos perdido US$20.000 millones en el valor de Ecopetrol…”.

A pocos días de la elección del nuevo Presidente de República, la acción de la empresa alcanzó un mínimo de $2.005. Una cifra alarmante, que arrastró pérdidas. En total, durante 2022, las acciones descendieron en 10%, ocasionando su salida de los fondos internacionales del Msci, con implicaciones directas en la confianza de los inversionistas.

En el recaudo de la tributaria para este año, se espera que Ecopetrol aporte entre $5 y $7 billones. Sin embargo, la misma petrolera ha señalado que las cargas que se le sumaron en la reforma fiscal podrían desencadenar la reducción de la actividad, el empleo, la producción, y una fuerte caída en los planes de inversión. Ante este panorama, es indispensable que el gobierno genere tranquilidad en el sector, estableciendo reglas claras con una política pública, que garanticen los aportes de recursos, la inversión extranjera y la seguridad energética de Colombia.

El hecho de que aún los funcionarios del gobierno sigan sin emitir un anuncio unificado acerca de si en los próximos tres años se le abrirá la puerta a nuevos contratos de exploración y explotación petrolera, mantiene en vilo a la industria de los hidrocarburos, que además se enfrenta a la inestabilidad del mercado internacional. Las recientes declaraciones de la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, en Davos, Suiza, sobre la no aprobación de nuevos contratos, vuelve a revolver las aguas generando un nuevo choque de trenes, que nada beneficia al país.

Es una paradoja que después de los extraordinarios hallazgos de gas natural en el mar Caribe colombiano, Ecopetrol esté pidiendo permiso a Estados Unidos para negociar con la venezolana, Pdvsa, la importación y transporte de gas natural desde el vecino país. En vez de hablar de importar gas, el gobierno debería desplegar una política energética que promueva la producción interna, y el fortalecimiento del sector.

Para lograr que Ecopetrol deje ganancias por $29 billones, como se espera para este año, es necesario calmar las aguas y enviar mensajes claros.

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