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Proceso de paz, desconectado del espíritu emprendedor

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Los jóvenes en Colombia cada día demuestran un mayor deseo por convertir su sueño emprendedor en una realidad empresarial.  El emprendimiento es para todos, sin ningún tipo de discriminación por variables como antecedentes empresariales, género, creencias religiosas o afinidad política, entre otras. Durante la juventud se construyen proyectos de vida empresariales que sin duda representan el futuro socioeconómico de nuestro país.

Es cierto que las oportunidades para emprender surgen en todo lugar, incluso en países con problemas económicos complejos, a veces surgen a raíz de diferentes expresiones de violencia como las  guerras y el  terrorismo.  En Colombia, después de varias décadas de conflicto armado, son innegables los beneficios económicos de lograr unas condiciones de paz en términos de crecimiento, competitividad, empleo, inversión, reducción de la pobreza y mejoramiento de la calidad de vida.

¿Esperan algo concreto los emprendedores del proceso actual de paz en Colombia? Seguramente en este momento están concentrados en su proyecto empresarial partiendo del supuesto de que nada cambiará como en los procesos anteriores y que la violencia es una externalidad negativa que debe estar incluida en su modelo de negocio. 

Es indispensable conectar el proceso de paz con los   emprendedores, razón por la cual   se presenta las siguientes  recomendaciones:

• Las arengas, declaraciones con buenas intenciones y el show mediático tanto del Gobierno como de los negociadores de las Farc pueden llevar a aumentar el descontento e incredulidad de los  emprendedores, ya que ellos son críticos e  impacientes y el único discurso válido que  esperan de la mesa de negociación es aquel que muestra claramente los  resultados  concretos de los diálogos de paz y no  la  angustia de los negociadores por justificar la falta de avance del proceso.

• El mar de información disponible en las diferentes redes sociales y medios de comunicación muestra la verdad de forma inmediata, sin contemplaciones. Los  emprendedores tienen gran capacidad de análisis y reflexión, no aceptan las utopías; por tanto, la realidad del proceso de paz y los acuerdos pactados se debe mostrar con rigurosidad, sin  ningún tipo de maquillaje político.

• Los emprendedores suelen evaluar la viabilidad de sus iniciativas en términos de la relación entre las inversiones requeridas para poner en marcha sus proyectos frente a los ingresos que esperan obtener a cambio, es decir, usan la lógica económica de la relación costo/beneficio. Sin embargo, en el actual proceso de paz no es claro todavía cuáles son los costos en que la sociedad va a incurrir en el corto y en el largo plazo, quién los va a asumir y cómo se van a financiar, lo que genera un clima de incertidumbre y dificulta la proyección de escenarios futuros, tanto para los emprendimientos particulares como para la sociedad colombiana en general.

• Un emprendedor está acostumbrado a rendir cuentas permanentemente ante los diferentes grupos de interés, razón por la cual no acepta que la discreción y la prudencia necesarias en el proceso de paz  puedan ser utilizadas como  disculpa para no hacerlo  abiertamente ante la sociedad colombiana. Todos conocemos los antecedentes y responsabilidades tanto de las Farc como del Gobierno, luego es hora de presentar los propósitos e intereses  reales de los actores con esta negociación.

• La capacidad para organizar equipos de alto rendimiento le permite a los  emprendedores enfrentar la incertidumbre tanto en las variables exógenas como endógenas en su proyecto empresarial. Ninguna de las dos  partes en la mesa de negociación ha logrado conformar equipos con unidad en la consecución de objetivos. Por el contrario, tanto el Gobierno como las Farc enfrentan luchas de poder internas que los aíslan de la sociedad, cuestionan su autoridad y  les impide cumplir  su  misión en los diálogos de paz. 

• Asumir riesgos, aun cuando exista rechazo e ingratitud, es parte de la definición de un emprendedor. Su perseverancia y entusiasmo le permiten aprender incluso del fracaso y de los errores cometidos. Genera desilusión observar cómo los actores  de la  negociación permiten que su agenda y posiciones en la mesa sean volátiles, como resultado de las encuestas en un acto desesperado de populismo.

• Los emprendedores son cada vez más solidarios, más conscientes de su responsabilidad con el bien común, tienen cada día un mayor sentido social que los lleva a desarrollar proyectos generadores de valor compartido, gracias a los cuales obtienen beneficios económicos y  al tiempo promueven el bienestar social.  ¿Existe un verdadero espíritu de solidaridad en el actual proceso de paz o será  un acuerdo fruto solamente de la defensa egoísta de los intereses particulares de cada negociador en donde  se imponen a la fuerza las condiciones de la parte más fuerte?. 

Sin duda el Gobierno y las Farc, ante un proceso de refrendación popular en camino, deben aprender de los emprendedores a pensar fuera de la caja, es decir, a observar la realidad con perspectivas diferentes. La mesa de negociación está todavía a tiempo de corregir sus errores e intentar  sin temor estrategias  innovadoras que permitan conectar el proceso de paz con la sociedad.

Coletilla. Los emprendedores enfrentan retos de corto y largo plazo para garantizar su competitividad en los mercados. Por tanto, siguen esperando, como lo han solicitado desde hace varios meses diferentes actores de la sociedad, que el Gobierno pueda ‘deshabanizar’ su agenda para incluir temas cruciales para el fortalecimiento del sector empresarial en medio de la incertidumbre causada por la  desaceleración económica en Colombia.
 

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