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Hiroshima y la teoría de juegos

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Los 70 años transcurridos después del lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, son una excelente oportunidad para reflexionar sobre los aportes que ha realizado la teoría de juegos. Las bombas se lanzaron en 1945 y el texto que marcó el inicio de la teoría de juegos se escribió en 1944 (Teoría de Juegos y Comportamiento Económico). Sus autores, Von Neumann y Morgenstern, vivieron las angustias de la guerra. Y, aún más, Von Neumann participó en el proyecto Manhattan.

La guerra lleva los sentimientos humanos hasta los límites. Para Von Neumann y Morgenstern la dinámica económica es la expresión de la acción humana. Y para entender los procesos de mercado es indispensable ahondar en la condición humana. Esta tarea es parte esencial de la teoría económica. Para Von Neumann y Morgenstern es necesario tratar de responder a la pregunta angustiosa de Kant en la Paz Perpetua: ¿por qué si los seres racionales entendemos que la paz es preferible a la guerra, siempre encontramos razones para hacer la guerra? Tal vez, concluye Kant, la paz perpetua únicamente se logrará en los cementerios. En su estado natural, dice, los hombres están inclinados hacia la guerra.

Para Von Neumann y Morgenstern la teoría de juegos es un método que ayuda a comprender de manera sistemática la complejidad del comportamiento humano. La teoría de juegos rompe con el método que prevalecía en el análisis económico, centrado en la interacción entre los precios y las cantidades. Para Von Neumann y Morgenstern la tarea de la economía no es entender los precios, sino tratar de explicar la acción humana que, finalmente, se refleja el mercado.

Desde la segunda mitad del siglo XX en el campo de la economía se ha avanzado por dos caminos. Por un lado se insiste en examinar la dinámica de los precios y de las cantidades. Y por el otro lado se ha ido consolidando la preocupación por entender la naturaleza humana, utilizando los instrumentos de la teoría de juegos. Este segundo camino cada día tiene más cabida en el mundo académico, especialmente a partir de 1994, cuando se  otorgó el premio Nobel a tres teóricos de juegos (Nash, Harsanyi y Selten). Este primer reconocimiento a la teoría de juegos se hace 50 años después de la publicación del libro de Von Neumann y Morgenstern.

La teoría de juegos no es un instrumento más del aparato matemático de la economía. Es una forma de plantear de manera sistemática preguntas relevantes que tocan la condición humana. La sistematización que permite la teoría de juegos ayuda a responder preguntas dolorosas: ¿Por qué, como proponía Szilárd y algunos miembros del proyecto Manhattan, no se le mostró a Alemania el poder destructor de la bomba en un campo aislado sin seres humanos? ¿Por qué se lanzó la bomba sobre una ciudad poblada como Hiroshima? ¿Y por qué se volvió a lanzar 3 días después en Nagasaki, cuando ya era evidente la rendición de Japón?

La teoría de juegos es un instrumento para la acción comunicativa. Es una forma de conversar. Para Von Neumann y Morgenstern la teoría de juegos es un “procedimiento para investigar”, y permite una articulación entre la economía y la sociología. Las matemáticas inherentes a la teoría de juegos no son lo esencial. Los autores se quejan porque los economistas están usando las matemáticas de una “manera exagerada”, ocultando el verdadero objetivo de la disciplina: la comprensión de la complejidad interacción humana.
 

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