Analistas 03/07/2020

Mientras unos ahorran otros derrochan

En las últimas horas se conoció que el Ministerio de Hacienda le aprobó a la actual Superintendencia de Sociedades un proyecto de reestructuración de la entidad que supera la cifra de $10.000 millones. En esta iniciativa se planea contratar al menos 70 nuevos asesores bajo la modalidad de libre nombramiento y remoción, algunos de ellos con honorarios de entre $10 y $15 millones mensuales.

Este proyecto, que se diseñó desde antes de la Pandemia, incluye una herramienta de inteligencia artificial de $7.000 millones para elaborar automáticamente los documentos y providencias de la entidad que hoy son proyectados por seres humanos.

Los empresarios vigilados por la Supersociedades no han visto ningún tipo de ayuda durante la pandemia, así como lo han hecho en otras entidades. En la Dian ampliaron plazos y cambiaron fórmulas de impuestos para algunos sectores. Ayer se supo que la Superintendencia Financiera está abriendo el campo para que todos los colombianos puedan renegociar los créditos con los bancos. Los diferentes distritos han modificado también su calendario tributario para aliviar a los empresarios que están en una época gris de sus realidades comerciales y económicas.

La Supersociedades recauda anualmente una contribución de las empresas que están en reestructuración, los vigilados, los grandes contribuyentes y en general todas las obligadas a entregar estados financieros y otros reportes. Con esa contribución se administra un fondo que en 2020 no ha sido utilizado en absoluto.

Muchos empresarios se quedaron esperando algún pronunciamiento del superintendente Juan Pablo Liévano en el sentido de ayudar a la economía de las grandes compañías que están en una época de menos ventas y con dolores de cabeza para mantener los empleos. Podría haber ampliado las fechas de pago de las contribuciones, suspenderlas o al menos usar parte de esos recursos del fondo para dar una mano a ciertas sociedades que están viviendo momentos dramáticos.

Lo triste es que no habrá alivios. Los recursos del fondo de contribución serán utilizados en la reestructuración, que por supuesto necesita otros recursos del Ministerio de Hacienda y fondos diferentes para completar la cifra total.

Contrataron personal externo de apoyo el 1 de marzo para seguir adelante con las audiencias de empresas en reestructuración o insolvencia por todo el país. Mientras tanto esas compañías están reventadas por obvias razones.

Un supersociedades anterior, Luis Guillermo Vélez, ya había realizado una reestructuración hace aproximadamente unos cinco años. En aquella ocasión la inversión fue de $4.000 millones. El siguiente superintendente Reyes también organizó un concurso de méritos entre los colaboradores de la entidad que costó unos $5.000 millones. En el proyecto presentado por Liévano al Gobierno se habla de cifras muy superiores a las de sus antecesores.

Este decreto está a una firma del Presidente Duque de volverse realidad. Al principio tuvo resistencia por parte del ministro Carrasquilla, pero al final terminó aceptando inexplicablemente. Cualquier reestructuración de una entidad de estas, cuesta varios miles de millones de pesos, que en esta coyuntura pueden ser utilizados para otras prioridades.