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Los límites de la mala comunicación

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Parménides de Elea, un filósofo griego del Siglo VI A.C., formuló la frase “El ser es, el no ser no es”, tan trivial como absoluta. Por siglos los matemáticos, filósofos, físicos e ingenieros han desarrollado gran parte de la ciencia que el ser humano conoce hoy en día, soportados en este tipo de pensamientos básicos que estructuran modelos complejos. La tecnología, incluyendo por supuesto el método científico, permite la aviación, la radio, la televisión, viajar al espacio, tener un celular y otra serie de maravillas contemporáneas. En el área del análisis matemático hay una teoría que se desarrolla alrededor de los conjuntos abiertos, cerrados y sus propiedades. Los matemáticos tenemos muy claro cuándo un elemento hace parte de un conjunto. Los desarrollos posteriores están construidos a partir de sencillas definiciones, axiomas y teoremas que van bordando los más maravillosos conocimientos abstractos. No puede haber un elemento que no está en un conjunto pero que sí lo está a la vez. Esta ambigüedad no permite el desarrollo del pensamiento científico.

Esta semana en Washington, en la conmemoración de los 15 años del Plan Colombia, el presidente Juan Manuel Santos soltó una de esas frases que chocan contra el pensamiento científico, inclusive contra el sentido común: “La guerrilla se financia del narcotráfico pero no son narcotraficantes”.  Parménides de Elea hubiera colapsado ante la burda afirmación. El Gobierno se ha venido equivocando sistemáticamente en comunicar diferentes temas. Isagen, reforma tributaria, Reficar, proceso de paz, plebiscito, son apenas unos ejemplos recientes de cómo no se debe hacer un pronunciamiento sobre temas sensibles. Todos estos son contraejemplos en clases de periodismo.

Santos y su familia, quienes fueron los dueños de uno de los diarios más influyentes del país, al parecer no pasaron como accionistas a conocer el detalle del periodismo en su sala de redacción. Su primo Francisco demostró en pocos meses su habilidad para llevar una emisora de radio al fracaso. El Presidente también sufre de una gran incapacidad para comunicar efectivamente.  Sus asesores no han sido capaces de hacerle entender que sus proyectos loables terminan muchas veces en burla, confusión y hasta indignación en el imaginario popular. 

Otros funcionarios en el pasado han cometido grandes errores de comunicación, soltando frases ambiguas. En el gobierno de Álvaro Uribe Vélez hubo un cuestionado funcionario que insistió que Colombia no tenía desplazamiento sino que había migrantes. Esa situación, por supuesto, sólo se desarrollaba en su mente. En Bogotá, el exalcalde Gustavo Petro sugirió a los ciudadanos no sacar el celular en las calles, ante la imposibilidad de proveer el servicio de seguridad, y la falta de voluntad para resolver un problema que nadie ha querido enfrentar con seriedad. 

Para citar unos pocos ejemplos, la organización Woodrow Wilson Center publicó un documento que explica claramente la sociedad entre guerrilla y narcotráfico (Ver estudio). En. En 1996 en el periódico de la familia del presidente, se publicó un artículo que señalaba a la guerrilla como el mayor cartel de droga detrás de los imperios de Rodríguez Orejuela y Pablo Escobar.  El exgeneral de Antinarcóticos de la Policía César Pinzón también declaró en múltiples ocasiones sobre la existencia del nexo comercial entre guerrilla y carteles mexicanos (Ver estudio). ‘El Chapo’ Guzmán, Al Qaeda y hasta el Estado Islámico comercian con la droga que sale de Colombia, producida en zonas que controlan quienes dicen no tener un peso para el posconflicto y hoy opinan de todo lo que pasa en el país sin haberse siquiera desmovilizado. 

“La guerrilla se financia del narcotráfico pero no son narcotraficantes”, es análogo a lo que piensan aquellos que se enredan sentimentalmente con casados, pero creen que no son infieles, juran que el infiel es únicamente el otro. El ser es, el no ser no es.

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