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Mucho ruido causó en los titulares de contenidos a nivel mundial la reciente historia de una plataforma online que contenía todo el deporte en vivo y de gran preferencia para los fanáticos, anunciada sin restricciones y sin publicidad. En su etapa de promoción, “Sportflix” anunció desde México una solución de acceso libre a los diferentes deportes. Mejor dicho, el Netflix deportivo, ofreciendo contenido por el cual los seguidores de los equipos y demás suscriptores de servicios de televisión por suscripción, buscan acceder de manera legal a través de operadores autorizados. El muy sonado portal nació y murió rápidamente sin poder deleitar a los desprevenidos aficionados que entregaron sus datos personales a un registro previo que la página solicitaba, necesario para ver los encuentros a partir del pasado 30 de agosto de 2017.

Diferentes canales internacionales emitieron rápidamente comunicados desconociendo cualquier derecho de la plataforma sobre los contenidos de torneos como Copa Libertadores, Champions League y Fórmula 1, entre los más anunciados. Los gigantes de la industria del contenido anunciaron además medidas legales para proteger sus productos de la piratería y el uso ilegal en línea. Estos conglomerados encontraron eco en el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual – Impi, quien sin entrar en los atascos burocráticos y procedimentales más allá de la prueba de una futura retransmisión ilegal de contenidos protegidos a través de internet; dictó las medidas provisionales del caso. La página fue advertida, sus redes sociales bajadas y su representante legal investigado y abandonado por sus supuestos patrocinadores.

No muy lejos de esta situación, en Colombia los titulares de derechos de retransmisión de contenidos deportivos, ya habían venido advirtiendo acerca del tema de la ilegalidad de las transmisiones y otros contenidos en diferentes páginas de Internet. Con algunas metodologías y mucho esfuerzo económico, en algunos casos se han logrado tumbar las páginas o enlaces que coexisten con la TV paga en la red.

En Colombia los piratas son “Futbol en Vivo” que usan la misma estrategia del “registro previo” y dejan que las personas accedan a contenidos protegidos a través de internet, anunciando encuentros que son exclusivos. Plataformas como ésta, le llevan canales de variedades, música, películas, series e incluso los canales propios de operadores, en sitios como “Peliston”, “Sutraplay”, “Fundokey”, “PopcornVod”, “Futbolpirlotv”, “Dispotv” o “TelevisionOnline”.

Los titulares de los derechos han detectado e incluso tienen a algunos de sus “dueños” monitoreados en redes sociales e individualizados con dirección y teléfono. Sin embargo, falta voluntad política de algún ente regulador para frenar este tipo de piratería digital. Para la industria TIC hay demasiados reguladores, y debemos migrar rápido a uno convergente. Como el tema hoy carece de doliente, no resulta coherente frente a la política pública que busca un entorno digital sano y rentable. La lucha contra la ilegalidad en digital es muy desigual.

Los miles de usuarios de estas páginas superan las bases de suscriptores de algunos operadores, que son los que invierten en la compra de derechos, desarrollo de contenidos y propenden por llevar a sus usuarios mayor calidad de entretenimiento. Como en todas las industrias, siempre habrá alguien criminal sacando provecho de lo que otros si pagan. Debemos acabar con estos piratas digitales.