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El monstruo

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Estamos a pocos meses del cierre de las negociaciones entre el Gobierno colombiano y la guerrilla en La Habana, y abiertamente se sabe que uno de los puntos más complicados va a ser el del tipo y forma de justicia que se aplicará a quienes hayan cometido crímenes, especialmente de lesa humanidad. Colombia firmó el Estatuto de Roma, junto con otras decenas de estados y tiene ciertas obligaciones multilaterales que no puede dejar de mirar. Para el caso de la terminación del conflicto es entendible que la comunidad internacional apoye un tipo de justicia transicional, pero como dijo el Fiscal Montealegre, con un mínimo razonable para que tenga aceptación por parte de la sociedad colombiana y el mundo.

En una columna anterior titulada “Mientras no haya justicia, jamás tendremos paz”, expliqué mi punto de vista sobre el tortuoso, maloliente, escabroso y desconfiable sistema de justicia del estado colombiano. Solo para tener en cuenta, la guerrilla le teme más a la justicia legal (e ilegal) del posconflicto que a otra cosa. Tienen razón en quejarse de que es una rama del Estado inoperante, corrupta, ineficiente y con múltiples fallas. No solo a la guerrilla y a los políticos les inquieta ver la realidad de un sistema que no funciona. Los ciudadanos del común sufren a diario cuando deben pelear con tutelas los tratamientos en EPS, hacer procesos de herencias, dirimir conflictos civiles y comerciales. Nadie tiene garantizado nada. El sistema se asemeja a un anarquía parecida a la ley de monte.

El ejemplo reciente es de total indignación y consternación nacional. El caso del confeso violador de menores conocido como el “Monstruo de La Sierrita” tiene sorprendido al país esta semana. Bayron Palacio Fernández  había violado al menos a cuatro menores de edad (falta ver si son más de los que confesó) y estaba recluido en la cárcel por este delito. Su abogado solicitó en el primer trimestre de este año a la jueza del caso que lo retirara del recinto carcelario ya que adujo una enfermedad respiratoria mortal que representaba supuestamente un peligro de contagio a otros reclusos y empleados del Inpec. La jueza de Sincelejo Lía Deniss Escudero Barboza, del Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad,  le otorgó el beneficio de detención domiciliaria pero como estamos en Colombia, en el domicilio que no es. Palacio dio una dirección distinta y los funcionarios del Inpec simplemente le creyeron. Como si esto fuera poco, se confirmó ayer que Palacio no tuvo nunca el brazalete electrónico de seguimiento o seguridad. Es decir, el estado lo ayudó a salir de la cárcel y le puso todas las condiciones para que se volara. 

La directora del Icbf, Cristina Plazas, la alcaldesa de Barranquilla Elsa Noguera, el general Palomino y otras voces públicas han condenado el hecho y esperaría uno que la ciudadanía de la costa, especialmente los que son padres de familia, se muestren solidarios con la búsqueda de este enemigo público suelto y ayuden a encontrarlo. El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, Brigadier General Ramiro Castrillón, anunció en las últimas horas que hay una recompensa por información que lleve a la recaptura del sujeto. Si se les voló este violador, qué otras diferentes irregularidades pueden pasar en el sistema judicial que uno ni se esté enterando. Leí algunas de las reacciones de diferentes abogados que opinaron en las últimas horas y tampoco veo criterios unificados. Los jueces menos. En Colombia llegar a un mismo fallo puede ser radicalmente opuesto dependiendo del juez que lo revise. Así no vamos para ningún lado.

Ñapa: Significativa e importante noticia dio la Nasa ayer con los resultados del telescopio de la misión espacial Kepler que descubrió un planeta de características similares a la Tierra. Se llama Kepler-452b y está ubicado a 1.400 años luz. En próximas generaciones tendremos seres humanos colonizando otros lugares del espacio.
 

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