Analistas

Divided Kingdom

Para tratar de entender el impacto que tiene el Brexit sobre la economía global, se debe primero remontar a lo que es, y lo que no es el Reino Unido. Estamos hablando en principio de dos grandes islas con una cantidad de mini-islas vecinas. (Ver mapa). Una de las dos se llama Irlanda. La isla está dividida en dos países, Irlanda del Norte y la República de Irlanda, que comparten frontera. La otra gran isla tiene tres países, que anteriormente convivían separados: Escocia, País de Gales e Inglaterra. Esta segunda gran isla es lo que se conoce como la Gran Bretaña. Ahora, consideremos el conjunto de cuatro países, los tres de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y así tenemos lo que se llama el Reino Unido (ver mapa 2). A comienzos del siglo XIX de hecho se llamaba el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda. Sin embargo, en 1922 muchas zonas de la isla de Irlanda se independizaron abriendo la nueva República de Irlanda, dejando lo que es hoy al UK como el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte.  

Para entender lo sucedido el domingo pasado con el referendo separatista de la Unión Europea, primero debemos recordar que el UK hace parte (aún) de la UE como bloque de países. Es decir, que para efectos del parlamento europeo las islas tienen dos votos: UK y la República de Irlanda, donde no se realizó referendo separatista. Este para mí, es el origen de todos los problemas. No siempre los miembros del UK actúan en grupo. Sólo por citar un ejemplo, en el deporte, en los Juegos Olímpicos se observa una “nación” llamada UK, en donde en equipos de conjunto se incluyen deportistas de las cuatro nacionalidades. En el caso de la FIFA, la UEFA, el Mundial de Fútbol y la Champions League, se consideran países separados, de hecho, en la actual Eurocopa hubo un partido entre País de Gales e Irlanda del Norte, y otro entre Inglaterra y País de Gales. Que estén juntos no necesariamente quiere decir que piensan igual. Las votaciones en ciudades como Londres o Manchester son bien diferentes a las de los pequeños pueblos de frontera. Reino no tan Unido, mejor dividido o polarizado, muy probablemente por la alta insatisfacción que tienen ciertos ciudadanos con el manejo centralista de Londres en decisiones políticas y económicas. Tan polarizado es que el UK no tiene una única constitución sino una colección de normas y acuerdos entre las naciones originales.

Observando el PIB del Reino Unido, es la quinta economía mundial y la Libra Esterlina, una de las conocidas como monedas “fuertes” junto al Yen, el Franco Suizo, el Euro y el Dólar.  El lunes con la noticia la Libra cayó frente al dólar a los mínimos históricos desde la existencia del Euro. La incertidumbre contagió a los mercados ya que ni europeos ni británicos tenían calculada esta derrota. El Primer Ministro Cameron renunció inmediatamente y dijo que el siguiente Primer Ministro deberá liderar el proceso de salida ante Bruselas. Algunos países de la UE ya están pidiendo la salida de inmediato para no crecer más los daños colaterales de este evento inesperado. La crisis se decanta en problemas laborales para los comunitarios en el UK, para empresas que ahora piensan en trasladar sus sedes por el cambio impositivo, el comercio que se ve afectado por cambios en impuestos y la resurrección natural del referendo separatista de Escocia. Hay algunos analistas económicos atrevidos que hasta plantean que UK debe anexarse ahora a los EE.UU.

El mensaje del Brexit es claro para el presidente Juan Manuel Santos, quien dijo esta semana que el plebiscito por la paz no tiene plan B. Si no se le entrega la información a la gente adecuadamente, no hay una pedagogía sobre los acuerdos que firmarán en agosto de este año, y no hacen una gran campaña en medios, la votación le puede salir con sorpresa. Hay que ganar dos variables, el umbral y número de votos con el 50% + 1. Por ambos lados se puede caer. Las votaciones tienen sus realidades. Este país también está dividido.