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¿Lejos de la desaceleración?

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Joel Virgen

La economía global se desacelera. El mundo desarrollado no logra reactivar su actividad económica, generar inflación y mantener un limitado margen de maniobra monetaria y fiscal para hacerlo. El bloque emergente no es indiferente, China está en una tendencia de desaceleración y afectada por la tensión comercial por Estados Unidos. El resto del bloque emergente, altamente dependiente al comercio global, ya muestra señales de merma. En un entorno así, es posible proyectar un menor ritmo de crecimiento mundial para este año y para 2020.

En particular, es probable que en 2019 observemos un avance económico global de 2,9%, por debajo del observado en 2018 (3,6%). Para el siguiente año, el entorno descrito sugeriría un ritmo más moderado, 2,7%.

¿Puede Colombia desacoplarse de este escenario de desaceleración global? No lo creo. Colombia no es una economía cerrada al intercambio comercial de bienes y servicios, ni indiferente a la inversión extranjera directa, dos rubros con alta sensibilidad al crecimiento global. Así, la aceleración económica local esperada para el próximo año (3,6% MinHacienda, 3,2% analistas) podría no presentarse.

Balanza comercial como vínculo con el exterior. Es de anticiparse que la interacción entre el consumo privado y la demanda externa en debilitamiento resulte en un paulatino ensanchamiento del déficit comercial. Lo anterior restaría puntos al PIB, especialmente durante el 2020. Esto debido a que anticipamos que la demanda de materias primas y productos colombianos sea más débil en Estados Unidos y China, como resultado de un menor ritmo de avance económico para ambos mercados.

En un contexto así, el avance exportador podría moderarse de un ritmo promedio de casi 5%, año corriente, hacia uno cercano al 3% en 2020. En las importaciones, el mismo comparativo apuntaría a una desaceleración de 9% a 6,5%. Dado el peso de las exportaciones netas en el avance de la economía, la dinámica descrita implicaría una contribución negativa al crecimiento, superior al punto porcentual.

La demanda local no es indiferente. El consumo local ha mostrado un desempeño robusto, con una recuperación de casi tres años, a razón de las ganancias en el salario real y la confianza del consumidor, pese a un menor ritmo de creación de empleo formal. En este rubro, y anticipando una nueva revisión en el salario real con una ganancia inferior a la del año anterior (5% para 2020), considero que el ánimo del consumidor podría reaccionar al complicado panorama externo, la percepción de violencia e inseguridad y a un clima político desfavorable a las reformas. El consumo privado podría desacelerase de un ritmo promedio de 4% este año a uno cercano al 3%.

Política fiscal restrictiva. Los esfuerzos para cumplir con las metas fiscales han sido importantes. Las autoridades se han apoyado en recortes al gasto, venta de activos y mejoras en eficiencia recaudatoria. Estimar los ingresos públicos para el 2020 basados en una proyección de crecimiento cercana al 4% podría llevar a una sobreestimación los mismos; en este caso, se tendría que ajustar el gasto, el cual, por la reducida flexibilidad de sus rubros, ayudaría a mantener una postura restrictiva o no más expansiva. Además, debemos considerar la incertidumbre que rodea el proceso de inconstitucionalidad frente a algunas fuentes de ingresos.

No obstante, mi expectativa es que la economía colombiana crezca a un ritmo cercano al de este año (3%). En específico, los factores mencionados me llevan a una proyección de 2,8% para 2020, ubicando a la economía colombiana en un sendero de expansión de largo plazo y no por encima de él. En conclusión, proyecto un desempeño robusto de inversión, con mejoría respecto a este año.

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