Comercio

USA vs. China: empezó la Guerra

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En lo que lleva corrido de 2018, dos grandes fabricantes chinos de tecnología móvil han recibido sucesivos golpes por parte del gobierno de Estados Unidos. Esto ha empezado a crear un clima de incertidumbre para cientos de empresas en el ecosistema de las telecomunicaciones a nivel mundial.

En Enero, el operador norteamericano AT&T abandonó un acuerdo que hubiera marcado la llegada de los celulares de Huawei Technologies al portafolio de dispositivos que la operadora ofrece a sus más de 130 millones de usuarios. La compañía anunció publicamente que no venderá en territorio estadounidense los celulares del tercer fabricante de “smartphones” más grande del mundo, que en su mayoría utilizan procesadores creados por la compañía china. Aunque no hay una versión oficial sobre las razones que llevaron a AT&T a la decisión, todo apunta a que existe una seria preocupación por parte del gobierno norteamericano sobre la posibilidad de que estos equipos puedan ser usados para infiltrar las redes de telecomunicaciones.

Las sospechas están fundadas en una carta filtrada a los medios que la comisión de Inteligencia del Senado y de la Cámara de Representantes de Estados Unidos envió a Comisión Federal de Comunicaciones, en la que se hacía pública la preocupación.

El caso de ZTE, el otro gigante chino de las telecomunicaciones quien el año pasado tenía una participación de mercado global en equipos de redes de mas de 10% es mucho más complejo y podría poner en riesgo la supervivencia de la empresa en el largo plazo. En días pasados, el Departamento de Comercio de Estados Unidos prohibió a todas las empresas norteamericanas la venta de componentes a ZTE durante los próximos siete años por no haber cumplido un acuerdo alcanzado con Washington en 2017 que incluyó el pago de una multa de mas de US$1.000 millones.

Este acuerdo requería que ZTE tomara medidas disciplinarias severas con algunos ejecutivos de la empresa, tras comprobarse que habían vendido tecnología a Irán en violación del embargo y las sanciones impuestas a la república islámica. A diferencia de Huawei, ZTE depende en una gran mayoría de fabricantes de procesadores y componentes estadounidenses como Qualcomm y Altera.

El origen de las sanciones y prohibiciones recientes está conectado con el riesgo que perciben los Estados Unidos de un posible espionaje y de ataques a la seguridad informática, pero debe entenderse dentro de un marco geopolítico y comercial tenso que se ha venido formando a partir de la retórica proteccionista del presidente Trump. No hay duda que los Estados Unidos están mandando un mensaje de alerta en lo que puede ser el primer capítulo de una guerra comercial de alcance y magnitud inimaginable entre las dos potencias.

El campo de batalla no solo está en el tema tecnológico sino que se ha extendido al de los servicios financieros, como se vió cuando el gobierno Trump bloqueo la adquisición de la compañía estadounidense de remesas MoneyGram por parte de Ant Financial, una empresa controlada por Jack Ma, fundador de Alibaba.

Por años, los Estados Unidos han acusado a China de poner trabas a sus empresas cuando han querido expandir sus operaciones en este país, así como de sus laxas políticas de protección a la propiedad intelectual. Hoy, la creciente hostilidad hacia las empresas chinas por parte de la Administración Trump ha cambiado el panorama y es ahora el Gobierno chino el que reclama igualdad de condiciones para sus compañías así como calma y pragmatismo para mantener sanos y salvos los lazos comerciales.

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