Analistas

“El tabaco, mucho más que una paradoja cruel”

Hace unos días el diario cartagenero El Universal publicó un editorial en contra de los miles de campesinos que viven del cultivo de tabaco y que, independientemente de las discusiones que se han generado en instituciones del más alto nivel como la Organización Mundial de la Salud contra los fumadores, nos dejó un muy mal sabor.  Como representante de esos tabacaleros, reunidos en torno a Fedetabaco, tengo que resaltar que en Colombia más de 15 mil familias campesinas generan su sustento del tabaco en algunas de las zonas más pobres del país, en 12 departamentos, en más de 100 municipios, generando 3 millones de jornales rurales al año.

No me quisiera detener en el irrespeto que representa para estas familias humildes y trabajadoras, que un editorialista afirme desde su cómoda oficina en la ciudad, que "Para el Estado, en un país con tanta población pobre, los agricultores del tabaco son la menor de las preocupaciones".

Se equivoca quien hace este tipo de afirmaciones y no ha leído en otros periódicos de circulación nacional, hechos tan importantes para el país como el lanzamiento de la Ley de Restitución de Tierras que hizo el propio Presidente Juan Manuel Santos en una histórica visita a El Salado (Bolívar), en julio de 2011. Allí aprobó un Subsidio Integral de Tierras para desarrollar proyectos productivos y lo entregó a 63 familias del corregimiento, con la intención de que a través de cultivos productivos y rentables como el del tabaco, volvieran a inyectarle vida a esa zona de los Montes de María tan afectada por la violencia.

En efecto, el tabaco, a diferencia de lo que sucede con otros cultivos como la paprika, sugerido por la OMS para sustituir nuestro producto, sin conocimiento alguno de lo que sucede en el campo, ofrece muchísimas ventajas para los agricultores gracias a la infraestructura post cosecha con la que cuenta cada finca o parcela, gracias a que las empresas que compran el tabaco pactan previamente el precio de la tonelada y aseguran la compra, gracias a que ha sido señalado como un producto ganador a la luz del recientemente aprobado Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y gracias también a que es un cultivo que permite la diversificación, es decir que rota con otras especies como maíz, cítricos, frijol, entre otros.

De modo que mucho más allá de lo expresado por el señor editorialista, para quien "el tabaco no merece sembrarse en ninguna parte", vale la pena recordar que en los Montes de María, hoy por hoy, el tabaco ha facilitado que cientos de desplazados y desmovilizados con ganas de poner a producir sus tierras, hayan encontrado una alternativa productiva y generadora de arraigo. Y en la durísima labor que tiene el Gobierno de encontrarles trabajo a esos 44 mil compatriotas que depusieron las armas, a través de entidades como la Agencia Colombiana para la Reintegración, lo que hace falta es tener socios claves como los cultivadores de tabaco que hoy le apuestan a la paz del país.