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Santos, presidente de los cafeteros

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En los últimos meses el tema del café se ha vuelto político y, un instrumento para darle palo al gobierno del presidente Juan Manuel Santos, tanto por el expresidente Uribe quien lo acusa de la ruina de los cafeteros, como del Polo Democrático, movimiento organizador de los paros cafeteros. La verdad es que lo que los ha unido es el interés político, capturando la insatisfacción de una comunidad de productores que, durante unos meses disfrutaron una bonanza de precios que desean perdurable como es natural, pero irreal en el tiempo.

 
La pasión política hace perder la objetividad y da licencia para hacer afirmaciones que no coinciden con la realidad y no aceptar que los momentos actuales del café, sin ser óptimos, han sido mejores.
 
Nada más objetivo que las cifras. El valor promedio de la carga de café entre el año 2002 y el 2010 fue de $385.254 y el valor promedio del año cafetero 2010/2012 fue de $867.374. Pero para equiparar la comparación en el tiempo, si solo medimos los dos últimos años de gobierno de Álvaro Uribe, con los dos años cafeteros del presidente Santos, el precio promedio registrado fue de $643.920 y en el actual gobierno es de $867.374; 34% por encima.
 
Para hacer más objetivo el análisis e incluir la disminución de la cosecha, y como el ingreso es la resultante de precio por cantidad, esta cifra también es favorable al actual gobierno. En los dos últimos años cafeteros, el valor promedio de la cosecha fue de $4.485 billones y en el periodo 2008/2010 fue de $3.643 billones. Por lo tanto el ingreso cafetero se incrementó el 23%.
 
De la misma manera cabe anotar que el precio interno solo ha estado por encima de $600.000 por carga, entre febrero del 2009 y octubre del 2012, en los últimos diez años. Sin embargo, el 24 de octubre cuando estuvo por debajo, el Gobierno inmediatamente aprobó un subsidio al precio interno de $60.000 por carga, para compensar el ingreso del caficultor. Esa ha sido la forma de actuar del presidente Juan Manuel Santos. No debemos olvidar que, en 2001 siendo Ministro de Hacienda, creo el AGC – Apoyo Gubernamental a la Caficultura, ejecutado entre los años 2002 y 2003.
 
Las estadísticas demuestran que precios por encima de $600.000 carga de café son extraordinarios y únicamente se registran cada 10 años o más. La caficultura tiene que aceptar que en términos de largo plazo, ese es el precio al que debe adaptarse, con el que sólo pueden sobrevivir los pequeños campesinos y cafeteros de gran formato, muy productivos. Cada día se hace más evidente que el café en un país urbano, con un ingreso promedio por persona de US $8.000, es excelente para combatir la pobreza de la Zona Andina, pero no para generar riqueza.
 
Lo inexplicable es que el debate ha tomado como base un extraordinario y temporal precio de $1.000.000 por carga y, desde allí se está partiendo para demostrar que los cafeteros están perdiendo el 40% del ingreso, cuando ese precio sólo se registró entre febrero y mayo de 2011. Realmente ha faltado defensa de las cifras y han  reaccionado las autoridades cafeteras a la coyuntura política cuando estamos frente a un problema estructural.
 
Por múltiples circunstancias, ahora se unen cafeteros y políticos y ubican al actual gobierno como anti-cafetero, y la campaña política no permite seriedad en el análisis. El gobierno queda sometido a reaccionar ante quienes sólo les interesa lo que sucede hoy, sin recordar que los dos últimos años fueron mejores, ni que se gobernó ocho años con precios inferiores. 
 
Soy consciente de la impopularidad cafetera de este artículo, pero solo aspiro a que hagamos justicia en el análisis. Seguramente la respuesta política a la coyuntura se traducirá en mayor ingreso para el cafetero, por lo que siempre he trabajado.
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