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Oxímoron: Nombramiento Innombrable

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Germán Eduardo Vargas

Las contradicciones y contrariedades paralizan y agitan nuestra historia. La oposición sin «pr-oposición», y la inmutable regresividad del establecimiento; los nombramientos y los (asuntos) innombrables, ilustran esto.

Las nominaciones aparentemente siguen criterios de meritocracia, pero dependen de conveniencias políticas o palancas que, al final de cuentas, neutralizan los cambios y preservan la continuidad de los mismos con las mismas contradicciones, aunque las recientes décadas representaron periodos de intersección entre las «alternativas» de la Capital y el neoloberalismo Nacional.

Sin experiencia gerencial, Duque ganó la lotería del «innombrable». Su floja gestión incluye nombramientos tipo «Claudia», quien asumió un cargo directivo en el sector rural, para el que no tiene vocación, formación o experiencia, pero, en este país de abogados, mientras los estudiantes ruegan por la Universidad Pública, el gobierno avala la pertinencia de los títulos de Garaje y las Declaraciones Juramentadas ante Notaría.

Hacienda tiene al Banco de la República en su bolsillo, pese a que la independencia, diversidad e idoneidad de la Junta parecía un progreso institucionalista; ahora, Ocampo fue sustituido por Galindo. Sin agraviar lo presente, los nombramientos para semejante Dream Team deberían representar un reconocimiento a la excepcionalidad; semejante menoscabo de las altas dignidades del Estado también es evidente en las demás ramas del poder, como las Cortes y las ‘ías’: pecados atribuibles a muchos “innombrables”.

Para no anclar la culpa a alguna “causa no causada”, piense en las recientes posesiones de «Claudia», quien para manejar la política distrital designó a una persona que cambia de color sin ruborizarse, mientras que las demás parecen réplicas de los sismos de izquierda que destruyeron a la ciudad. Conclusión, el verde no oxigenó el gobierno, e incluso promovió directivos de Peñalosa, en sectores cuyo desempeño descalificó (breve digresión, aunque Herz sugiera que su gobierno corporativo es ejemplar, es reprochable la forma como ratificaron la Presidencia de Energía de Bogotá).

Mientras que un independiente Mockus había dirigido la Universidad Nacional, ella no tiene experiencia (igual que Duque).Ojalá no utilice la Plaza de Bolívar para “medir fuerzas” (como lo hizo Petro, en actos de campaña); modere su altisonante estilo, pero no termine con una torpe o tímida expresión, como la del Presidente, quien manifestó que “no se puede situar en la posición de ser antagonista de un sector u otro. Todo lo contrario” (8/1/2020).

Con este juego de palabras y lógica, pido a quienes vuelven de las vacaciones decembrinas, que el 21E no retomen las vacaciones recreativas que paralizaron la «normalidad» del país desde el 21N, siendo contradictorio que les resulten «innombrables» palabras como «Reforma» o «Privatización».

En ausencia de cambio radical, el establecimiento conserva los vicios de fondo en las vigentes «Deformas» (Tributaria, Laboral y Pensional), que impiden materializar las garantías ciudadanas de dignidad y equidad; adicional a esto, Ecopetrol es patrimonio insostenible, en plena crisis climática: vendamos para invertir en energías limpias y públicas.

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