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Regalías, capital social e innovación

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Con los recursos adicionales que recibirán por regalías está dada la oportunidad para que las regiones, los departamentos y los municipios comiencen a cerrar las brechas de la innovación científica y tecnológica, siempre y cuando sean utilizados correctamente. De ahí surge el gran vacío conceptual y procedimental para abocar esta situación, dejada al garete de intereses politiqueros locales, sin guía mayor.
Al respecto hay un factor neurálgico que tiene que ver con el acervo socio económico disponible entre los diferentes puntos de nuestra geografía, hoy conocido como capital social; variable sin lugar a dudas clave para trazar derroteros sobre este tema en particular, sin que la misma haya sido considerada para el efecto, con las consecuentes fallas y errores que de allí se derivan.
La literatura disponible sobre capital social lo define como el agregado de los recursos actuales o potenciales ligados a tener una red durable de relaciones más o menos institucionalizadas de conocimiento y reconocimiento mutuo (Bordieu, 1983). El capital social funciona como una variedad de entidades independientes con dos características en común: consideran algún aspecto de la estructura social y facilitan ciertas acciones de individuos en ésta (Coleman, 1994).
Por lo tanto el capital social corresponde a las conexiones entre individuos en redes sociales y las normas de reciprocidad  y confianza que se obtiene de ellas que genera virtudes cívicas (Putnam, 2000). En esa dirección el capital social considera las instituciones, relaciones y reglas que determinan la cantidad y calidad de las interacciones sociales en un municipio, departamento o región.
El capital social incluye diferentes dimensiones, así como indicadores asociados a cada dimensión. Grootaert y Bastelaer (2002) identifican tres dimensiones, primero la estructural sobre la membresía y redes que incluyen indicadores relacionados con la densidad, la diversidad, la participación en la toma de decisiones, la extensión y, la sociabilidad; segundo la cognitiva relacionada con la confianza y las normas, la cual incluye indicadores sobre la confianza generalizada e interpersonal, la reciprocidad, la solidaridad y, las normas; y tercero la operacional relacionada con la acción colectiva y los valores ciudadanos con indicadores sobre cohesión social e inclusión, cooperación y colaboración, empoderamiento y acción política, conciencia ciudadana, legalidad, responsabilidad e interés público.
Lo anterior se complementa con la taxonomía para las redes de innovación preparada por Schon y Pyka (2012) quienes desarrollaron una tipología con especial foco en la colaboración público-privada, basada en el concepto de ciclos de vida que transfieren al contexto de las redes de innovación, así como en la manera como estas se forman, que pueden ser espontáneas o planeadas, por lo cual distinguen seis diferentes tipos de redes y alternativas para su desarrollo.
El concepto de ciclo de vida tradicionalmente considera cuatro estados o fases, a saber: surgimiento, crecimiento, madurez y declive; cada una de las cuales con características claramente definidas, pero a su vez con múltiples posibilidades de despliegue durante el tiempo conforme las mismas. Es así como al usar el Análisis de Redes Sociales y considerar el grado de centralismo y la cercanía, e indicadores como la densidad y el grado de distribución, permite llegar a la tipología de redes en formación, crecimiento y madurez, sean planeadas o espontáneas.
Se nota entonces que falta mucho camino por recorrer para clasificar o brindar metodologías de autoevaluación para que las regiones, departamentos y municipios adopten posturas conforme su capital social, fundadas en el diseño de marcos de política y procedimentales que respondan a las condiciones resultantes de esta clasificación, que permitan la mejor aplicación de los recursos disponibles.
Sobre el particular las soluciones en el uso de las regalías deben considerar ante todo, el logro de una educación universal de calidad, la provisión de los bienes público-privados más adecuados, la formación y evolución de redes innovadoras, así como incentivos acertados para que los agentes críticos de la innovación, capital emprendedor y capital humano, se motiven e instalen a lo largo de toda la geografía nacional. Ojo, sin capital social no se darán las condiciones de movilidad y permanencia exigidas por el capital humano y emprendedor de clase mundial.

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