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¿Priorizar o seleccionar sectores? (II)

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De seguir como vamos en materia de competitividad, productividad e innovación, vale decir con esfuerzos incrementales que robustecen la actual oferta productiva, pero que nos alejan cada vez más de la posibilidad de incorporar las fronteras de la producción y del conocimiento en donde tenemos mayores demandas, aunque no lo queramos, seguiremos haciendo más de lo mismo.

Y es que por más que nos inventemos nuevas formas de apoyar y fortalecer el tinglado que soporta nuestras empresas en el sector primario que aprovecha los recursos naturales, el secundario o manufacturero, y el terciario o de servicios, desde lo que se conoce como emprendimiento de subsistencia, hasta lo que se ha denominado emprendimiento dinámico, la verdad esto será llover sobre mojado.

Por eso insisto en la imperiosa necesidad de crear una estrategia explícita para atraer inversión extranjera directa y mano de obra calificada en los sectores productivos donde no tenemos competencias ni capacidades, para vincularla con la inversión nacional que requiera diversificarse y modernizar su portafolio, es decir, casi toda, o simplemente embarcarse en nuevos emprendimientos de calidad.

Esto debería derivar en incentivos y estímulos dirigidos a vincular estos agentes que añaden valor en todos los sectores del aparato productivo y en los eslabones de la cadena de valor propios del conocimiento, tales como I+D, diseño, operaciones y gerencia, entre otros, en especial donde tenemos potencial para generar nuevas ventajas comparativas.

Estas que son las competencias de las corporaciones transnacionales y la llamada clase creativa, que son a su vez las llamadas a seducir y atraer, sobre todo para dejar de pensar en ellas solo para hacer explotación de recursos naturales y en el mejor de los casos maquila, porque acá casi todas comercializan sus productos, además importados, lo que ha contribuido a deslegitimar y estigmatizar su utilidad.

Para éste propósito serán útiles los “Parques Productivos Innovadores” PPI que promuevo, en los cuales se ofrecen condiciones fiscales, arancelarias, cambiarias, laborales, logísticas, educativas y de provisión de bienes públicos requeridos para cerrar las brechas del conocimiento en todos los confines productivos, brindando el medio necesario para desarrollar clusters conforme las vocaciones regionales.

Los PPI podrían ser financiados preferencialmente con los recursos de las regalías, pero además la normativa para su despliegue contribuiría a revisar el cuestionado y desprestigiado régimen de zonas francas, que en unos casos promueve la elusión favoreciendo élites privilegiadas, y en otros, fomenta mafias encubiertas. Todo lo cual hará parte sustancial de una verdadera reforma estructural de avanzada.

Ante todo hay que pensar en cómo ir más allá de lo que se está haciendo. Cambiar el pobre y poco ambicioso enfoque de crecimiento incremental para realizar las modificaciones radicales ó disruptivas en la forma como concebimos el problema del desarrollo sostenible en el corto, mediano y largo plazo, así como de las metas y exigencias que nos propongamos al respecto y la manera de realmente lograrlas.

Al estructurar proyectos relacionados hay que diferenciar entre proyectos de interés local y/o regional, de aquellos propios de apuestas productivas particulares, en donde su estructuración deberá ser responsabilidad del sector privado, respaldado por un marco de políticas y reglas de juego que involucren a los agentes clave para los efectos propuestos, como las bancas de inversión y las firmas de consultoría.

El Gobierno Nacional no puede seguir equivocándose en darle apoyo privilegiado a unos cuantos y sacar injustamente a muchos otros de la política productiva que implementa, por el contrario, debe garantizar unas reglas de juego justas para todos los que tengan las condiciones de acogerse y gozar de medidas de fomento por su implicación y aporte en el agregado productivo nacional. 

Esto no significa que no se puedan escoger unos sectores estratégicos donde hay potencial, que sirvan para canalizar esfuerzos y acelerar procesos a replicarse en otros sectores. Para ejecutar esto se necesitan elementos de juicio y herramientas que resulten consistentes, solventes, pertinentes y originales, como lo que planteo con el “Escáner de la Política Productiva Innovadora”, los “Parques Productivos Innovadores” y la “Agencia Nacional para el Cierre de Brechas Productivas”.

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