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Orden: Imperativo Categórico

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Las personas tenemos distintos principios y valores, sin embargo uno que estimo fundamentalmente es el orden, que por supuesto tiene muchas manifestaciones en los diversos planos de la vida, del íntimo al universal, aunque no lo percibamos sobre todo en el día a día, conforme el nivel de sensibilidad de cada uno y pese al aparente caos y compleja aleatoriedad que parecen gobernar la existencia.

En la dimensión política y social el orden ha tenido una especial consideración a lo largo de la historia, las siguientes máximas constituyen igualmente en su orden una clara muestra de esto: “Con orden y tiempo se encuentra el secreto de hacerlo todo, y hacerlo bien”, Pitágoras (582-497 a.C.). “Leyes buenas significan buen orden”, Aristóteles (384-322 a.C.). “Un gobernante sabio instruye a su pueblo; el gobierno del prudente es ordenado”, Eclesiástico 10-1 (200-170 a. C.). “Cuida el orden para que el orden te cuide a ti”, también “La moderación es la madre del orden. Y el orden, lo es de la paz”, Agustín de Hipona (354-430).

Igualmente: “Donde hay buena disciplina, hay orden y rara vez falta la buena fortuna”, Nicolás Maquiavelo (1.469-1.527). “Que los más sabios gobiernen es el orden mejor y más natural”, Jean-Jacques Rousseau (1.712-1.778). “La verdad política, cualesquiera que sean sus formas, no es más que el orden y la libertad”, René de Chateaubriand (1.768-1.848). “El amor como principio, el orden como base, y el progreso como fin”, Auguste Comte (1.798-1.857). “En el orden de las vicisitudes humanas no es siempre la mayoría de la masa física la que decide, sino que es la superioridad de la fuerza moral la que inclina hacia sí la balanza política”, Simón Bolívar (1.783-1.830). “El Orden Político descansa fundamentalmente en dos principios contrarios: la Autoridad y la Libertad. El primero inicia; el segundo determina”, Pierre Joseph Proudhon (1.809-1.865).

Pero también recordar las siguientes: “Usted cree en un dios que juega a los dados, y yo en la ley y el orden absolutos en un mundo que existe objetivamente, y el cual, de forma insensatamente especulativa, estoy tratando de comprender”, Albert Einstein (1.879-1.955). “Un orden no intencionado puede ser superior a cualquier otro que sea fruto de intencionada creación”, Friedrich Hayek (1.899-1.992). “La justicia es incidental a la ley y el orden”, J.Edgar Hoover (1.895-1.972). Así como “El caos es un orden sin descifrar”, José Saramago (1.922-2.010) y finalmente “Salva el orden y el orden te salvará”, Ignacio Larrañaga (1.928-2.013).

Al respecto vale la pena reconsiderar el pensamiento de la ilustración y la hipótesis del “orden divino racional”, planteado por Rene Descartes (1.596-1.650), puesto después de presente por John Locke (1.632-1.704), para quien era posible descifrar las políticas correctas conducentes a un universo racionalmente ordenado, lo que requiere desarrollar poderes de observación y razonamiento otorgados por Dios para descifrar el plan Divino.

Por esto concluyo que el orden es un imperativo categórico, concepto central de la ética de Immanuel Kant (1.724-1.804) que lo convierte en un mandamiento autónomo y autosuficiente, capaz de conducir el comportamiento en todas sus expresiones, independiente de ideologías y religiones.

Así sería posible mantener y mejorar el orden por la potencia de las ideas, por el poder de la razón, donde “la paz no se mantenga por la fuerza, sino solo se alcance por medio del entendimiento”, como también lo dijera Einstein.

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