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Inversión en la encrucijada

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Cuando se atraviesa una situación compleja sin caminos ni soluciones definidas a seguir estamos claramente ante una encrucijada y eso sucede ahora con relación a la inversión que es la raíz y médula de la cual depende toda economía, de ahí que sea la variable neurálgica que ha carecido del debido análisis, para poder movilizar y dinamizar las masas críticas claves al acceder a la sociedad del conocimiento. 

Esta coyuntura no es ajena a toda la América Latina y el Caribe como lo expresó hace poco Alicia Bárcenas de la Cepal, en especial ahora en la transición del boom a la caída en los precios de los commodities, oportunidad desperdiciada para focalizarse en la inversión de proyectos para mejorar sustancialmente los niveles de productividad, al abrir la estructura industrial a sectores proclives a esto.

Como bien lo anotó Bárcenas la región está en la “encrucijada de dar un giro paradigmático” que estimo no debe partir de la simple premisa de atacar per se e irse lanza en ristre contra de la riqueza, que además de ser el camino inadecuado pareciera ser la moda desoladora que miopemente comienza a ganar terreno, sino ante todo, ayudar a crear y de esa manera a distribuir riqueza, ésta es la consigna.

Por eso no podemos seguir llorando sobre la leche derramada, sino construir escenarios que sirvan para revertir tendencias dañinas, siendo la mejor solución conocida el incorporar de manera sistémica y permanente nuevas competencias y capacidades, que va de la mano con la innovación científica y tecnológica en todos los campos del saber y las fronteras del conocimiento y la producción.

Pero mientras se digiere lo anterior las brechas aumentan exponencialmente lo cual nos aleja cada vez más de las cadenas globales de abastecimiento, sin lugar a dudas hoy anclas y pivotes naturales del desarrollo y por lo tanto, una variable determinante más crucial de considerar en el diseño, aplicación y evaluación de la política pública relacionada; asunto que no se ha valorado bien.

Y aun cuando está claro lo que debemos hacer, los diagnósticos de especialistas nacionales e internacionales dan cuenta de esto, la región patina enormemente en el cómo hacerlo, lo cual es primordialmente un asunto de voluntad política; en tanto que al atender legítimamente las naturales demandas de los grupos que capturan la atención pública, se ofrezcan herramientas que unan lo uno a lo otro.

Es así que sobre el cómo el mundo ya nos ha dado las lecciones del caso, con restricción de recursos y el enorme reto implícito de hacer el tránsito a la sociedad del conocimiento, que de suyo trajo implícito el anhelado desarrollo sostenible que integra el crecimiento equitativo con la sustentabilidad ambiental, que proviene si y solo si, de la inversión de calidad que demandan y exigen las naciones.

De ahí hay que entender y definir que tipo o mezcla de capitalismo y por ende de inversión nos interesa fomentar y promover. Si mantenernos en los esquemas oligárquicos que nos caracterizan y ahora atacarlos sin una guía adecuada, o todavía mejor y deseable, integrarlo debidamente al capitalismo corporativo, el guiado por el Estado y el emprendedor de clase mundial, en especial estos últimos.

Por lo tanto el cambio en el modelo de desarrollo económico propugnado por los jefes de Estado iberoamericanos en la cumbre realizada el mes pasado en México, sin descuidar el foco de lograr mejorar la igualdad de oportunidades, por demás un principio fundamental de derechos humanos, de ahí la importancia de la educación y la salud, más que regalar casas y mal acostumbrar al pueblo; el cambio se dará al reformar el paradigma que ha sustentado la región alrededor de la inversión, en particular la inversión de calidad que genere y distribuya la riqueza y el ingreso.

Es evidente sobre el cómo que aparte de voluntad al más alto nivel y acopio inteligente de las lecciones internacionales, se requiere de muchísima creatividad aplicada al analizar las variables implícitas, para así tener el adecuado debate que el asunto demanda, para sobre todo lograr vencer la dura resistencia al cambio.

Sin embargo aspectos tan relevantes pasan desapercibidos en la actual agenda pública, lo cual es visible y palpable en el Plan de Desarrollo ofrecido y que entrará a discusión al Congreso en los próximos días, el cual adolece en su contenido de consideraciones como las antes descritas, pero todavía estamos a tiempo para hacer las correcciones del caso. Miraré expectante el tema. 
 

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