Analistas

Innovación productiva y Cross-Listing

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Urgimos cambiar el patrón de desarrollo y, por lo tanto, pensar y ejecutar nuevas y mejores ideas relacionadas con esta trascendental necesidad, para así aprovechar debidamente el inmenso potencial de nuestros recursos humanos y naturales, en tanto lleven a la generación y distribución de la riqueza en el frente agropecuario, junto a los que tienen que ver con la economía del conocimiento.

Orientado por esa directriz y movido con ese espíritu kantiano como imperativo categórico profesional, llegué al paradigma de desarrollo productivo innovador como el camino alternativo que efectivamente sirva para acopiar tan acuciante y definitiva consigna. Al respecto, promulgué los elementos que lo fundamentan tales como los posibles sectores estratégicos que lo jalonan, definidos como aquellos con elevada pendiente en la curva de desarrollo científico y tecnológico, y además alta integración de valor agregado; así como los posibles clústeres transversales que lo nutren, entendidos como eslabones de las cadenas globales de abastecimiento propios de la agregación del saber y la sustentabilidad.

Sobre el tema hay una lección internacional clave de considerar puesta de presente con ocasión de la reciente presentación del informe anual preparado por el Consejo Privado de Competitividad, expuesta en una charla de Dan Breznitz, profesor de la Universidad de Toronto y co-director del “Innovation Policy Lab”, sobre el caso israelí entre otros.

Al respecto, cabe mencionar y resaltar que ese país vive en guerra hace más de 50 años y es tal vez el Estado más amenazado del mundo, es decir, adolece de una paz estable y duradera; sin embargo, es una democracia muy avanzada, equitativa y poderosa a nivel global, pese a su tamaño y limitación casi que absoluta de recursos naturales.

Así pues que justificar y condicionar el desarrollo económico y social al logro de una supuesta paz aunque parezca incomprensible, luce más como un sofisma de distracción promovido por grupos con intereses particulares sin responder a la real voluntad popular de lograrla. Pero más allá de eso, lo que interesa son los aportes del profesor Breznitz sobre el modelo productivo israelí.

Sostiene que hay diversidad de rutas para un crecimiento rápido basado en la innovación dependientes del rol estratégico de las políticas públicas, que considero la principal conclusión. Entre los temas que abordó está la fragmentación global de la producción, el rol estatal al crear y difundir nuevas capacidades y estimular su uso, así como de las agencias que las fomenten. Sobre el tema identificó cuatro decisiones críticas para tener una industria basada en la ciencia, relacionadas con las habilidades, los recursos, las firmas extranjeras y los inversionistas extranjeros.

La mitad de esas decisiones conectan lo local con lo global que nos lleva a reglón seguido a la innovación productiva atada al cross-listing, la emisión de acciones en diferentes jurisdicciones y de cómo las multinacionales como IBM, General Motors, Qualcomm, Deutsch Telekom y Google, contribuyeron al éxito de Israel en la inserción a la economía del conocimiento y de los mercados globales de capital.

Hoy, Israel es el segundo país después de Estados Unidos con más acciones listadas en Nasdaq, más de 60, la gran mayoría compañías de alta tecnología jalonadas por los grandes jugadores mundiales. Acá estamos atosigados de tanto sofisma y no digerimos estas realidades ¿habrá entonces que seguir esperando?

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