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Gato por liebre y paz

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La expresión gato por liebre de origen incierto, ha sido utilizada en nuestro idioma por varios siglos y en diferentes contextos y países, pero además motivó y tituló un importante artículo de opinión escrito en 1884 por el ex presidente Rafael Núñez, donde expresaba su oposición al librecambio mercantil imperante porque implicaba acabar la incipiente industria y descuidar el fomento a las artes.

Filosofía y doctrinas como esa crearon y desarrollaron el pensamiento político conservador, infortunadamente echadas al olvido y sustituidas por otras como el agobiante y desgastado neoliberalismo, que embebeció a corrientes de izquierda y derecha, siendo hoy el régimen preponderante dócilmente pregonado y utilizado por todos, desde los mamertos que fungen de progresistas.

Vemos como las diferentes corrientes de los inexorables consensos mundiales que arrastran los partidos políticos en nuestro amado país, son cada vez más difusas y etéreas, sin pilares ideológicos que los definan y distingan claramente, donde solo importa el carácter personal de los líderes del momento, que juegan con unas reglas que sobre todo favorecen al príncipe de turno, para que sus vasallos hagan lo que sea, aunque en el fondo no hayan cambios sustanciales sino protagonismos egoístas que atrasan, fundados en discursos demagógicos y acciones populistas.

En los Tratados de Libre Comercio la prioridad ha sido firmar la mayor cantidad posible sin importar su calidad, en particular y especial referida a temas como la inversión y la propiedad intelectual requerida para la transformación productiva innovadora, aspectos neurálgicos en las condiciones presentes aun indebidamente evaluados al no estar incluidos en el derrotero impuesto por el Foro de Sao Paulo.

Es decir que todavía comemos gato por liebre en materia de TLC, tema que además inquieta a los gringos en campaña presidencial; pero también hacemos lo mismo en otros frentes de la política doméstica como el relacionado con la Paz, manoseada y mancillada de tal manera por el gobierno actual, que genera gran inquietud y preocupación y por lo tanto, exige soluciones colectivas a toda prueba.

Porque la politiquería doblegó las ideas y los partidos de la unión, que termino de partir y que respaldan con cheque en blanco al ejecutivo, endulzados y sobornados con las prebendas otorgadas desde palacio, para que desconozcan cualquier manifestación en contra de las intenciones personalistas de vender el país por un premio Nobel, lo cual es cada vez más evidente para la gran mayoría de la opinión.

Entre tanto el gato más grande que nos dan por liebre para llegar a la Paz es la llamada justicia transicional, que si es transicional pero de justicia no tiene nada, dado que las penas a pagar por los bandidos responsables de crímenes de lesa humanidad resultan una burla, al confinarlos a espacios sin mayores restricciones.

Además piensan premiarlos con curules en el Congreso y darles garantías para que se trasladen de las parcelas y granjas donde supuestamente purgarán penas restrictivas al parlamento a discutir las leyes que los tienen privados de la supuesta libertad ¿se ha visto despropósito mayor máxime con el precedente paramilitar?

El gobierno de, por y para la mitomanía que armó un castillo de naipes en los acuerdos de la Habana a caer si gana el sí en el plebiscito por aumentar la corrupción, el narcotráfico y la violencia de la impunidad; o de ganar el no, podrá abonársele el fin del conflicto, si es bien manejado.

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