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Focalizarnos o fenecer

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Sin desconocer la capacidad técnica y los logros en materia de ordenamiento en la planeación y ejecución del presupuesto nacional, el DNP pareciera no haber entendido bien como enfrentar el principal desafío económico del país, lo que puede llevar a que su discurso y propuestas adquieran cierto carácter demagógico y deslegitimen el propósito de sus líneas de acción.

Me refiero específicamente a la cacareada sofisticación y diversificación productiva que ha sido manejada de tal manera que dan razón que el gobierno nacional adolece de estrategias y tácticas para abordar debida y decididamente este neurálgico problema, al endosarle a las regiones la responsabilidad de hallar caminos para esto. 

Es el DNP quien tira la línea de política pública a ser ejecutada en los ministerios funcionales, por eso para este tema el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo pudiera estar relegado aunque sea un asunto de vital y primordial importancia donde debería tener protagonismo sustancial al identificar el camino correcto para ese fin, pero igual, están sin estrategia ni dirección.

Entregarle discrecionalmente a las regiones la tarea de diversificar y sofisticar sin acompañarlas dándoles una visión integral del tema que les permita ganar competencias y capacidades orientadas hacia la economía del conocimiento, es condenarlas a que sigan haciendo más de lo mismo, pese a lo avanzadas o desarrolladas que puedan estar, como es el caso de Cali y el Valle de Cauca.

Esta región del país donde por la capacidad técnica de los funcionarios públicos muchos temas del desarrollo son cuasi asumidos directamente por la Cámara de Comercio de Cali y ahora su filial, la Fundación para el Desarrollo Integral, lo que es pasable pero con falencias al dar soluciones que respondan bien a su inserción en las cadenas globales de abastecimiento de valor agregado.

Vemos cómo su orientación productiva se quedó corta ante la disyuntiva formulada y con cambio de rótulos mantiene las mismas líneas de trabajo, olvidando los beneficios de las multinacionales tecnológicas que por falta de acción abandonaron la región, aunque lo maticen con la entrada de unas pocas que difícilmente podrán recuperar el terreno perdido si no se focalizan y entroncan correctamente en la dinámica de la economía del saber, pese a las buenas bases e intenciones.

Y aunque hay una herramienta que pudiera ser la salida al problema, el Datlas de Bancóldex, esta es conductista al sesgar a las regiones a mirar solo sus ventajas comparativas y no las competitivas que debieran desarrollar para avanzar hacia la economía del saber de manera holística, que es la que comienza a dominar pese a la captura de la geopolítica mundial por la energía, que tiende a cambiar.

De ahí lo indispensable de focalizarnos en los fundamentales de la economía del conocimiento, so pena de fenecer en el lánguido incrementalismo insulso.

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