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Dilemas de política económica e innovación

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Está claro, en todos los ámbitos y de manera recíproca la innovación real subyace y fomenta el crecimiento equitativo sostenible y sustentable. Al usar un silogismo, el crecimiento equitativo sostenible y sustentable se da si y solo si, hay innovación. En la medida que comprendamos bien ésta suerte de axioma, mejores resultados comenzarán a materializarse en todos los campos, del micro y meso, al macro.

Al respecto, en el enfoque con que se han analizado los problemas y diseñado las soluciones, está la fuente y origen de todos nuestros males y atrasos. El síndrome comienza al anteponer los intereses de los grupos con capacidad de influencia y priorizar mal en la gestión pública, aparte por supuesto de la temida corrupción. La distracción de la captura ha aniquilado cualquier posible visión holístico sistémica.

De ahí que el gran dilema en la política económica es cómo priorizar debidamente el diseño y aplicación de los instrumentos, programas y procesos relacionados con la adecuada ejecución del mencionado axioma. Cómo entender las relaciones que se dan entre las diferentes expresiones ó manifestaciones de la política económica, donde en nuestro contexto priman unas sobre otras, sin el requerido escrutinio.

Es así como ahora y fundamentalmente por moda, el centro de gravedad alrededor del cual giran gran parte de los esfuerzos en materia de política económica tiene que ver con los tratados de libre comercio TLC, la gran vedete que tiene al país supeditado a esa única vía en materia de crecimiento, que está bien, pero que por supuesto no es la única y no debe concentrar las actividades sobre el tema.

Tenemos la extraordinaria oportunidad de coger el toro por los cachos desde un principio y utilizar bien las herramientas de política económica, que en una sana lógica deben fundamentarse en cómo movilizar y dinamizar al máximo los capitales humano y emprendedor de clase mundial, que están en la médula del problema, para entonces instrumentar soluciones en la esfera esencial de la política pública.

En esta órbita esencial estimo que el primer detonante del axioma se da con una correcta ejecución de la política tributaria, que permita movilizar las inversiones traducidas en el capital emprendedor requerido en todos los eslabones de la cadena de valor relacionados con el conocimiento, pero también en el capital humano que genere trabajo de calidad, lo cual estimula el aparato productivo.

Una nueva política tributaria que vaya de la mano con el establecimiento de una nueva política industrial de orientación científico tecnológica en todos los campos del saber y la producción, que afecte positivamente la política de empleo y comercial. Pero aquí empezamos con lo último para supuestamente llegar a lo primero, que disparate y desorientación, pero igual que tristeza y desolación.

Así mismo una nueva política tributaria que fomente la movilización de los recursos requeridos en la esfera habilitante de la economía, relacionados principalmente con la adecuada infraestructura, dando por sentada la estabilidad monetaria y cambiaria, pero también la jurídica y de orden público. No obstante en el gasto público mandan los recursos para infraestructura que debería ser inversión privada, ¿porqué será?

Tenemos un Ministerio de Industria Comercio y Turismo ocupado ante todo con los TLCs y las admisibilidades sanitarias de los productos primarios que exportamos, tarea por demás del Ministerio de Agricultura, en lugar de fomentar y promover una fuerte política industrial que efectivamente cierre las brechas de la producción y del saber, o sea de la innovación científica y tecnológica, ó de la competitividad.

No basta tampoco con buscar y atraer inversión extranjera directa enfocada en la explotación de nuestros recursos naturales o en la maquila por nuestra estratégica posición; es necesario ser más proactivos en el análisis de respuestas y soluciones. Para eso requerimos salir de esquemas mentales rígidos y consensos fallidos, de verdades a medias y de la mala e ineficaz utilización de los recursos públicos.

Enfoque y virtuosismo, la diferencia entre estar patinando sin despegar y mantener un estatus quo perverso ó, definir claras metas y destinos correctos con instrumentos y caminos que permitan lograr lo anhelado. Pellizquémonos, sacudámonos ¡hagámoslo bien! al final la efectividad al innovar en todos los planos es cuestión de enfoque, basta ya de dilemas insolutos y sofismas de distracción.

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