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Depredadores de la piscina oscura

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En el lenguaje internacional del mercado público de valores, al mercado mostrador o de registro, también conocido como OTC (over the counter), se le denomina piscina oscura (dark pool), gracias a sus connotaciones de opacidad y falta de transparencia, por lo cual la reconocida revista especializada Waterstechnology publicó en junio del año pasado, un artículo sobre cómo abordar a sus predadores.

 
Las transacciones en la piscina se hacen en privado, donde los juicios sobre una piscina oscura que se salve de comportamientos relacionados con negociaciones abusivas, puede determinar la frecuencia con que ésta piscina es visitada. Sin embargo, a pesar de ser fácil para los operadores monitorear su piscina, la filosofía que está detrás de las filtraciones es más complicada de comprender.
 
Dejar que en los mercados se haga cualquier negocio, los convierte rápidamente en mercados caóticos. Sin reglas no hay confianza y el mercado se torna en una jungla llena de depredadores ideal para los que tienen dientes y avidez. Tal escena debería excluir a actores institucionales y pondría las pensiones y ahorros en riesgo. Se requiere de atención y orden, e incluso, son necesarias las restricciones.
 
Deben haber salvavidas al lado de una piscina oscura para que la gente no se ahogue, porque en las bolsas de valores éstos abundan dado que sus mercados transaccionales son vigilados cuidadosamente al ser visibles por muchos participantes, originando una mejor formación de precios.
 
Pero los lugares opacos oscurecen las actividades del predador y su presa; es difícil que alguien pueda saber que están ahí y el tipo de estrategias comerciales que utilizan. El salvavidas primario debería entonces ser el operador de la piscina.
 
La eficacia de cualquier piscina y estilo de negociación, siempre será evaluado por ambos lados de la negociación, quienes compran y venden. Por lo tanto, éste proceso de medición es realmente la evolución de la evaluación de los sistemas de negociación y sus estilos. Pero el problema surge cuando alguna de las partes no evalúa bien.
 
El monitoreo de malas conductas en la piscina es un tema de conversación a veces de moda que no es nuevo. Permitir a los clientes conseguir precios justos no conduce a que gran cantidad de ellos regresen a una piscina, pero con fugas de información cuando el precio se mueve en contra de alguien inmediatamente después de un acuerdo, esa persona no va a pensar con cariño en ese lugar.
 
La implementación de la tecnología de vigilancia no es para nada difícil, pues una vez se definen los comportamientos abusivos de determinada manera, el seguimiento de éstos se torna sencillo.
 
Al mismo tiempo las piscinas oscuras no son uniformes al operar. Las reglas sobre compromisos son oscuras, al igual que los niveles de información. Algunas son de tono negro y otras de color gris. Algunas tendrán una definición conservadora de mala liquidez y otras, una liberal. Muchas no estarán de acuerdo sobre que es buena ó mala liquidez, evitando alineación política si la buscarán.
 
También están los que creen que el paradigma de “mala” liquidez es una cacería de trampas que ha llevado a la industria lejos de lo que realmente importa, lograr la mejor ejecución.
 
Mientras en Estados Unidos operan 40 sistemas de registro o piscinas, en el Sistema Integral de Información del Mercado de Valores Simev de nuestra Superintendencia Financiera, en el Registro Nacional de Agentes del Mercado de Valores están los proveedores de infraestructura, que incluyen los administradores de sistemas de negociación y de registro de operaciones, tales como el Sistema Electrónico de Negociación, la Bolsa de Valores de Colombia BVC y la Bolsa Mercantil, con plataformas transaccionales llenas de salvavidas; pero hay además cuatro piscinas oscuras: GFI Exchange, GFI Securities, ICAP FX e ICAP Securities.
 
Al respecto estimo oportuno que la Superintendencia Financiera y el Autoregulador del Mercado de Valores AMV con el concurso de expertos independientes, realicen un riguroso escrutinio que permita determinar después de cinco años de expedidos los Decretos 1120 y 1121 de 2008, que reglamentaron el tema, cuál ha sido el desempeño e impacto de éstas piscinas, para introducir ajustes y mejoras; siendo además vital el concepto de la BVC, que le debe a sus accionistas un detallado informe sobre el particular, dado el retroceso de sus plataformas transaccionales.
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