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De huecos a colinas en las cuentas públicas

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Un acertado manejo de lo público se demuestra con indicadores que confirman que tan despejado está el panorama en todos los frentes de gestión Estatal, pero más importante, que sirvan para proyectarlo hacia el logro de mejores condiciones de vida y sociales; sin embargo, acomodarnos en zonas de confort propiciadas por entornos favorables, acompañados de discursos propagandísticos, nos ha fregado.

Sin ignorar un asunto tan relevante como el de la justicia, malograda y vulnerada conforme lo exhibe el lamentable desempeño de éste vital servicio público, similar a muchos otros como la educación y la salud; entro a hablar de un tema que me concierne pero además tiene implicaciones con lo anterior, como el relacionado con las finanzas públicas, hoy tan amenazas en muchas de sus principales aristas.

Un primer aspecto vital de considerar se relaciona con el impacto de la baja en los precios del petróleo y carbón, que golpearon la economía y en particular los supuestos que sustentan las proyecciones, lo que llevó a un déficit fiscal que se estima bordea el 1,5% del PIB para este año, es decir un faltante de $12,5 billones, que obligará a realizar otra reforma tributaria.

Al respecto según el informe presentado recientemente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), tenemos un sistema tributario desigual, con bajo recaudo, que desestimula la inversión, por lo que sugieren una reforma estructural que solucione esos problemas, que incluye entre otros, reducir los impuestos a las empresas e incrementarlos a las personas naturales más ricas. Así mismo proponen eliminar los regímenes especiales, en particular las Zonas Francas Uniempresariales, revisar la base y aumentar el IVA, gravar los dividendos, eliminar exenciones regresivas, introducir el impuesto al carbono, así como reducir la evasión al fortalecer la Dian e incrementar las sanciones; todo lo cual es de bien recibo porque nutre y anima el necesario debate sobre el tema.

Otro factor de las cuentas públicas que pasa un momento crítico tiene que ver con el comportamiento de la balanza de pagos y de la cuenta corriente, que van en detrimento. Mientras la primera se estima cerró 2014 con un déficit de 0,5% del PIB, que conllevó a aumentar el endeudamiento, la segunda aumentó en terreno negativo de -3,2% en 2013 a -4,5% del PIB en 2014, que comienza a ser preocupante no solo por los efectos cambiarios, sino porque se financió con volátiles flujos de portafolio o golondrina.

Así las cosas requerimos con urgencia aumentar los niveles y flujos de inversión, preferiblemente Inversión Extranjera Directa de Calidad, es decir la proclive al conocimiento y vocación exportadora, que revierta tendencias nefastas al agregar valor en eslabonamientos productivos donde no tenemos competencias ni capacidades, pero si ventajas comparativas que podrían permitir insertarnos con mayor dinamismo y relevancia en las cadenas globales de abastecimiento, aspecto que va en la misma dirección de lo planteado por los organismos multilaterales y el mismo Gobierno Nacional, pero que muchas veces éste último soslaya o simplemente no se atreve a pensar en cómo hacer ésta tarea pendiente.

Se habla mucho sobre la necesidad de diversificar y sofisticar la economía para mejorar productividad y competitividad, así como posicionar como su eje central al conocimiento, la producción científica y tecnológica y la innovación, como reza en el Plan Nacional de Desarrollo, convertidos en pruritos dogmáticos, tales como la complejidad del sistema tributario o en reduccionismos inauditos como pensar que las inversiones extractivas son la panacea y única solución disponible a los problemas de educación, salud, infraestructura y ahora del postconflicto.

Ojala que la misión de estudios de asuntos fiscales que al parecer necesita integrarse y entregar resultados antes de lo previsto, esté liderada por un técnico heterodoxo abierto a soluciones nuevas para problemas nuevos, que arranque de raíz la mala costumbre de hacer cambios en la regulación solo motivados en tapar huecos y apagar incendios, que contribuyen con otro parche en la colcha de retazos que constituye nuestro estatuto tributario.

Llamo entonces a movernos en la dirección de forjar reglas de juego en lo impositivo de avanzada, que rompan esquemas y favorezcan de la mejor manera la creación de colinas fiscales para pagar la enorme deuda social e insertarnos en la sociedad del conocimiento.

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