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Calificación de la Inversión

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Comprender la esencia de la inversión privada, sus condicionantes y componentes, resulta vital para calificar las consecuencias e implicaciones que ella deriva en sus diferentes matices y presentaciones, para así darle una suerte de mérito y aprobación que lleve con fundamento, a verdaderamente graduarla como social responsable y pertinente para el aprovechamiento de los recursos disponibles.

Al respecto debo iniciar con las inversiones que tienen cierta tradición para atender mercados cautivos, de clara connotación rentística, característica en gran parte del tinglado productivo de nuestro país, con desmedidas ventajas para poderosos grupos privilegiados por todos conocidos, que con artilugios opacos exceden continuamente su capacidad de aumentar la concentración del ingreso y la riqueza.

El problema de fondo que bien puede ser ese, sobre todo el cómo incorporar inversiones que fomenten la creación y distribución de la riqueza, es una situación visible en todas las economías de la región, pero además en la mayoría de los países considerados subdesarrollados, síntoma asociado con el tipo de capital oligárquico descrito en mi artículo “Capitalismo ¿Bueno ó Malo?” (Ene. 16/2013).

Argumenté en esa oportunidad fundamentado en el excelente trabajo sobre el tema de la Fundación Kauffman, que es preciso y urgente hacer tránsito de ese modelo a uno basado en una mezcla sana y balanceada entre las otras tres formas de capital allí descrito, conocidos como capital corporativo, el dirigido por el Estado y el capital emprendedor, para así entonces cerrar las brechas que nos distinguen.

Estimo que por estar aberrantemente apegados a los designios que nos trazan desde Washington ó París, obsesionados por recitar y practicar al pie de la letra las lecciones impuestas en las cartillas de los predicadores del establecimiento mundial dominante, tal vez abrumados ó intimidados por él, no queremos sacar la cabeza y ver que gracias a él, se pueden abrir nuevos espacios y definir mejores derroteros.

Acá aunque no lo creamos ni queramos, seguimos con más de lo mismo, unas vocaciones productivas marcadas por el sesgo impuesto por la limitada visión y alcance de los grupos rentísticos con capacidad de injerencia local, una base de emprendedora más de supervivencia que propia del conocimiento y lineamientos de política que si bien fortalecen capacidades endógenas, no insertan nada nuevo.

Necesitamos entonces que el Estado, en especial y en particular el Gobierno Nacional, diseñe unas políticas públicas explícitas, efectivas y robustas, que sin comprometer su capacidad, máxime en condiciones de restricción y limitación impuestas la regla fiscal, logre movilizar e integrar al máximo el capital corporativo y emprendedor de clase mundial que nos lleve a la vanguardia económica y social.

Insisto y no me cansaré de repetirlo, atraer y vincular las masas críticas detrás del capital corporativo y emprendedor en los eslabones de la cadena de valor que complementen las posibilidades de aprovechar todas las ventajas comparativas, en especial en las fronteras del conocimiento y la producción donde adolecemos de competencias y capacidades pero tenemos pleno potencial para desarrollarlas.

De ninguna manera se trata de ir en contra de la inversión rentística a raja tabla, todo lo contrario, lo que hay es que estimularla para que abra canales que junto a ella y con el concurso y asocio del capital corporativo e emprendedor, lubriquen y coadyuven en la creación y sana distribución del ingreso y la riqueza, lo cual será posible siempre y cuando haya adecuada visión y voluntad política.

Se trata entonces de aprovechar las externalidades positivas que tiene la adecuada inversión extranjera directa, de acortar las curvas de aprendizaje con los spillovers de conocimiento que de ella se derivan. Para esto reitero mi llamado a centrarnos en la inversión greenfield en mercados en estado de desarrollo temprano ó en expansión, que corresponde a la inversión virtuosa donde debemos focalizarnos.

Addendum: Ojo con la miopía tomadores de decisión, en cómo fijó prioridades un país sui generis como China que no necesito de una infraestructura vial de última generación para alcanzar el desarrollo de su aparato productivo que está a la vanguardia en innovación científica y tecnológica, el cual se focalizó en su costa a partir de la cual se está dando el desarrollo vial en un país tan extenso y pobre. 

Seguir con dogmas ó copiar mal es estar igual o peor.

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