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Tácticas de las multinacionales en la crisis tributaria de EE.UU.

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¿Por qué muchas compañías deciden prestar muchos millones de dólares sin importar que tienen una excelente liquidez en sus cuentas bancarias? Es la gran pregunta que se hacen algunos analistas en Estados Unidos que han puesto al descubierto una crisis en el sistema tributario.
 
Hay varios ejemplos: Parmalat, empresa italiana, tuvo problemas con las autoridades tributarias norteamericanas para demostrar que sus excedentes de caja en realidad no existían. 
 
Ha llamado la atención el caso de Apple, compañía que a pesar de tener US$145.000 millones en caja y acciones a cierre de marzo 30, prestó US$17.000 millones en la oferta de bonos más grande que ha habido en la historia de los Estados Unidos.
 
Parece que Apple ha sido pionera en tácticas para evadir impuestos al utilizar el sistema de préstamo de recursos, pagar impuestos y reducir sus cuentas bancarias. Ante esos señalamientos, la compañía ha respondido que tiene técnicas financieras ‘creativas’ que le permiten hacer pagos de impuestos más bajos.
 
Otra empresa que también tuvo problemas fue Starbucks con su subsidiaria en Suiza, la cual, invertía grandes sumas de dinero por el derecho a utilizar la propiedad intelectual en ese país, pero no pagaba impuestos en Reino Unido. 
 
Starbucks tiene presencia en 60 países y reportó perdidas en Gran Bretaña durante 14 años, a pesar de tener el 31% del mercado cautivo.
 
También ha sido muy diciente la decisión de la Fiat de trasladar su residencia a Reino Unido para aprovechar las ventajas tributarias de ese país.   
 
Lo que se impone, entonces, es una revisión exhaustiva del sistema de impuestos de Estados Unidos como lo están promoviendo las multinacionales, con el fin, de manejar la rata de impuesto por encima de 35%.  
 
La meta de las multinacionales será dirigir directamente un paquete de utilidades a unos rangos de bajos impuestos o a unas jurisdicciones tributarias diferentes donde el pago sea mínimo.
 
Las transferencias de precios de una sucursal de una misma compañía, de un país a otro, pueden ser utilizados, además, para movilizar las utilidades de un país a otro, adonde sea más favorable.
 
Así se hace difícil monitorear el sistema de utilidades, los pagos por parte de la propiedad intelectual y de las patentes que finalmente terminan permitiendo que las empresas puedan acomodarse al pago de impuestos. 
 
El gobierno de Obama ha sugerido que se asignen impuestos a las utilidades obtenidas por las multinacionales en el extranjero, y tratar de mantener unos pagos bajos de impuestos en su territorio. 
 
Ahora, el 35% de impuestos que pagan las corporaciones es de los más altos, sin embargo, es la mitad de lo que se pagaba en la época del presidente Eisenhower (1953-1961). Por ello, muchos especialistas están de acuerdo en que se reduzcan los tributos para evitar la expansión de escándalos por evasión, pero, sin que se afecten los ingresos que requiere la Nación para sus planes de gobierno.
 
Definitivamente, hay una nueva urgencia mundial para atacar la evasión tributaria y será el principal punto que se toque en la reunión del G8 en Irlanda del Norte. Son planes de la reforma que ha sugerido la organización para la recuperación del desarrollo económico que tiene sede en Paris.
 
Si los Estados Unidos no promueve una reforma tributaria estará facilitando un sistema efectivo a nivel internacional y las empresas seguramente tendrán mucho que ver al mantener parte de sus utilidades en paraísos fiscales y que no pagarán impuestos hasta que no sean repatriados.  
 
Las empresas en Estados Unidos pagan, en impuestos, el 26% de sus ingresos domésticos, y en el extranjero pagan mucho menos.
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