Analistas

Hablemos de reelección presidencial

Una nación organizada como Estado Social y Democrático de Derecho tiene que respetar la filosofía política y jurídica de que todo poder, en especial, el público se ejerce dentro de las limitaciones que la razón política y jurídica establece para bienestar de la democracia.

 
Colombia lucha por serlo y perfeccionarlo. Su Constitución Política garantiza la libertad al constituir un sistema de frenos y de contrapesos al poder político y a las autoridades. Norteamérica, es un ejemplo de cómo funciona este sistema de frenos y contrapesos. 
 
La democracia moderna requiere de una Constitución Política lo más perfecta posible en materia de frenos y de contrapesos. Estos se materializan en la división de poderes tanto en el plano vertical como horizontal y con la idea rectora de que todo poder está limitado por el derecho y los derechos.
 
Elegir y ser elegido es un derecho fundamental de todos los ciudadanos de una nación: Para elegir y ser elegido se requiere que los ciudadanos tengan la oportunidad de acceder al poder; para poder accederse al poder, las autoridades deben tener un periodo de tiempo limitado por el derecho constitucional, y el tiempo debe ser razonable, lo que garantiza este derecho.
 
Los griegos, padres de la democracia, se inventaron una regla de oro para este sistema de gobierno: la alternación en el poder. 
 
En Antígona, Los Sietes contra Tebas y Las Fenicias, los genios de Sófocles, Esquilo y Eurípides en sus dramas abrieron el debate sobre de la alternación en el poder como aspecto fundamental en la consolidación de los procesos democráticos. 
 
Estos genios griegos, ante la injusticia de Creonte, de no alternar el poder de Tebas con su hermano Polinices, tal y como lo habían convenido para remplazar a su padre Edipo, pusieron en evidencia la necesidad de que todo poder político se rigiera por el principio de la alternación para todos.
 
Una democracia, en la que no se le facilite a los ciudadanos acceder al poder en un término razonable, no puede considerarse como una democracia real o perfecta, es una democracia imperfecta y débil. La democracia necesita de la alternación como el pez al agua.
 
La reelección presidencial en un régimen político centralista y presidencialista, modelo institucional que de por sí debilita el sistema de frenos y de contrapesos, conduce al debilitamiento de la democracia y a la precarización de la política.
 
La Nación requiere de un acto de grandeza de un Presidente de la República que promueva una reforma constitucional que elimine los obstáculos que imposibilitan la alternación en el poder y facilitar el fortalecimiento del sistema de frenos y de contrapesos. La Constitución requiere de legitimidad fuerte.
 
Se está en mora de rediseñar el sistema de frenos y de contrapesos del Estado Social y Democrático de Derecho en Colombia. Una reforma constitucional que revise el modelo de Estado se requiere con urgencia, entre otras cosas, porque la Constitución necesita de mayor legitimidad.
 
Para tener legitimidad contundente, el proceso de reingeniería constitucional requiere que el Constituyente -el Soberano- sea el que apruebe la Constitución que solamente se puede hacerse, si este participa en su votación mediante voto libre y secreto, en condiciones de libertad. El Voto Caribe es un ejemplo.