.
Analistas 23/10/2021

¿Crecerá Latinoamérica?

Diego Gómez
PhD, Profesor EIA, Director ECSIM

Latinoamérica no la ha pasado bien estos últimos años, los últimos 10 y los últimos 70. El crecimiento de la década fue exiguo y fue la región con los mayores impactos de la pandemia en muertes y contracción de la economía (CEPAL, 2021). Creció 2,04% en la dos últimas décadas; 3,11% de 2000 a 2014, en el boom de los commodities, y 0,83% entre 2015 y 2019. Entre tanto, en estas dos décadas el Asia Pacífico creció 4,42%, Estados Unidos 2,1%, y la Zona euro 1,56% (Banco Mundial, 2021). Para un análisis de la CEPAL (2019), Alicia Bárcena anota que: “El período 2014-2020 sería el de menor crecimiento para las economías de América Latina y el Caribe en las últimas siete décadas”.

La inquietud es sobre el futuro, ¿creceremos en la siguiente década? En la actual edición de The Economist (2021), en el artículo “Latin America could become an alternative to China”. Sobre el mal desempeño regional señalan: “Se vieron reprimidos por la mala gobernanza, la dependencia excesiva de los productos básicos y el proteccionismo. De 1995 a 2015, su participación en las cadenas de suministro mundiales aumentó solo 0,1%; en el resto de la cadena de suministro mundial, el comercio aumentó 19%”. Mientras que otros analistas latinoamericanos que vienen estudiando el mal desempeño señalan que esto se debe a las malas políticas de apertura neoliberales de las ultimas cuatro décadas (Sanchez-Massi, 2021).

Tal vez la pregunta ante ambas posturas es por qué México, con TLC con Estados Unidos y Canadá, es decir, sin proteccionismo, no avanzó, y tampoco los países que tuvieron preferencia arancelarias primero y luego TLC. ¿Y por qué los países latinoamericanos que hicieron la contrarreforma en los 2000 les fue aún peor que los que persistían en las insuficientes reformas de los 90?

Las causas del bajo crecimiento y bajo desarrollo de Latinoamérica son más profundas. Los estudios indican fallas que requieren de un ejercicio mayor de rediseño de modelo de concepción de la sociedad y la economía desde los propios latinoamericanos.

El desarrollo y el crecimiento económico se tejen desde redes empresariales competitivas e insertadas en las redes globales de generación de bienestar. La baja capacidad en Latinoamérica de crear empresas, la baja capacidad de aprender e innovar, están asociadas a una visión antiempresarista y proestatista (Gómez, La Republica, 2021).

Esta concepción ha generado un marco institucional poco favorable al crecimiento económico con unas excesivas tasas impositivas a las empresas que capturan su capacidad de expansión para las existentes, y hacen inviables las nuevas inversiones por la baja rentabilidad que se obtiene luego de las pesadas cargas fiscales y parafiscales, que significan entre el 60% y el 80% de las utilidades de las empresas en los países de la región (Banco Mundial, 2021).

El problema tampoco es el estar dependiendo de bienes primarios, es la incapacidad de convertir estos recursos en nuevas capacidades sociales y económicas, como sí lo lograron Canadá, Suecia, Australia y Noruega, entre muchos otros. En un contexto global de relocalizaciones y reacomodo de cadenas logísticas, Latinoamérica debería redefinir sus estrategias. En el artículo de The Economist (2021) se sugiere: “Con las políticas adecuadas, los países latinoamericanos podrían ser lugares atractivos para nuevas plantas que abastezcan a los Estados Unidos y entre sí. Esta es la mejor oportunidad en décadas para seguir una política de integración económica regional”.