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La importancia de los influenciadores

¿Qué son los influenciadores? ¿Para qué sirven? ¿Qué hacen? ¿De dónde salieron? ¿Con quiénes trabajan? ¿Cómo se vuelve uno un influenciador? Estas suelen ser algunas de las preguntas que se hace la gente cuando alguien le habla de un influenciador. O influenciadora.

Tal y como lo indica el nombre, son personas que influyen. No necesariamente en términos de opinión o asuntos políticos, sino en opciones de compra. Con la creación permanente de contenido han ido construyendo unas comunidades que creen fielmente en sus recomendaciones.

Gracias al auge de las redes sociales en los últimos años y a la viralización del uso del video como mecanismo de comunicación, los influenciadores se han consolidado como un complemento muy útil en la estrategia de mercadeo de decenas de miles de empresas. Se calcula que la plata que se mueve en torno a los influenciadores, solo en Estados Unidos, es de más de US$1.000 millones. Y para 2019 se estipula que podría llegar a US$2.000 millones.

No obstante, muchas compañías han empezado a cuestionar el verdadero valor de los influenciadores. Estudios han revelado que muchos de los que se hacen llamar influenciadores cuentan con miles de seguidores falsos. Es decir, son personas inescrupulosas que compran ‘fans’ y se venden ante las marcas como grandes e influyentes estrellas de redes.

Hay marcas estadounidenses, por ejemplo, que se han topado con que más de 50% de los comentarios en un contenido producido por sus influenciadores son falsos. O que más de 60% de los ‘Me Gusta’ provienen de lo que se denominan bots.

La preocupación es latente, pero por cuenta de unos pocos personajes ominosos no podemos negar la importancia y relevancia que tienen los influenciadores. Éstos han logrado construir unos nichos a los que difícilmente les podría llegar una marca con las estrategias de mercadeo tradicionales.

En el mundo actual, con unas audiencias jóvenes que piensan, sienten y se comunican de una manera diametralmente opuesta a la generación anterior, ignorar a los influenciadores como mecanismos elementales de mercadeo sería de una torpeza imperdonable.

Las dudas, sin embargo, son lícitas, y bien hacen los gerentes de las marcas el preguntarse cómo sacarle el máximo provecho a un influenciador y que no les salga un paquete chileno en el intento.

Pues bien, el portal ‘The Next Web’ publicó una serie de recomendaciones que les pueden venir muy bien si deciden apostarle a estos muchachos espontáneos y originales.

Imponga unos indicadores de desempeño y retorno a la inversión muy claros. Las campañas no pueden quedar sin supervisión y constante revisión.

Hay tres tipos de influenciadores: los mega, los macro y los micro. Entienda muy bien a quién le está apuntando y cuál de estos es más útil para su estrategia y eficaz para su bolsillo.

Cualquier cosa que haga con los influenciadores, que sea video. El video se comió el mercado. Estudios indican que el video es el doble de efectivo que cualquier otra forma de comunicación para impulsar las ventas.

No contrate a una persona siguiendo el criterio de número de seguidores. Establezca un mecanismo estricto de evaluación.

Colombia es un país diverso en influenciadores, pero no está de más que quienes los contraten sean más rigurosos a la hora de hacerlo.