Analistas

¿Qué pasa con los TLCs?

Se acaban de cumplir cuatro años de la vigencia del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, seis años del que suscribimos con Estados Unidos, dos años con el de Corea del Sur, y en plena vigencia otros tantos con los vecinos de la Comunidad Andina y con los socios de la Alianza del Pacífico. Como bien lo dice el Ministerio de Comercio tenemos acceso preferencial a 1.500 millones de habitantes en todo el mundo…entonces, ¿por qué no despegan nuestras exportaciones?

Vamos como el cangrejo en materia de comercio exterior. Con Estado Unidos nuestras exportaciones se han caído en US$2.000 millones, con la Unión Europea en US$4.000 millones, desde que se suscribió el acuerdo, mientras que con Corea lo que enviamos en 2016 fue US$100 millones menos que lo que enviamos en 2014. Con los vecinos, y después de múltiples cumbres presidenciales y empresariales y después de múltiples rondas de negocios el comercio no despega; Solo 8% de nuestras exportaciones van a la Alianza del Pacífico.

Pero los Tratados de Libre Comercio no solo procuran dinamizar las exportaciones, sino también atraer inversión. La verdad en este campo tampoco hemos sido muy exitosos. Recibimos inversión en cantidades importantes cuando el precio del petróleo estaba elevado y teníamos un sistema de garantías en las reglas de juego para las inversiones. Ahora, es poca la inversión que llega, y menos aún a sectores claves para el desarrollo que signifiquen nuevas operaciones con mediana y/o alta tecnología. Ha llegado inversión extranjera al comercio detallista (Zaras y Falabellas), ha habido compra de bancos que ya existían y la gran cifra de los últimos años fue la venta de Isagen.

El problema no es que los TLCs no sirvan para nada. Por el contrario, creo que estos tratados son excelentes impulsadores de cambios positivos en la sociedad colombiana. La activa defensa de líderes sindicales es el resultado de compromisos con el TLC con EE.UU., la creciente actividad en materia de políticas de competencia también lo es, como lo son los avances en la protección a la propiedad intelectual. Si bien los TLCs no son solo comercio, si esperamos que con ellos podamos lograr una mayor inserción en los mercados globales y eso es lo que no hemos logrado.

Lo primero que cabe anotar es que no tenemos acceso real a todos estos mercados donde tenemos preferencia, en aquellos productos donde podríamos tener oportunidades, que son los agropecuarios. No cumplimos con la normatividad. ¿Culpa de los TLCs? NO, culpa nuestra que no hemos profesionalizado nuestras instituciones (ICA) que siguen siendo cuotas políticas. Para la muestra los recientes brotes de aftosa que nos retrasaron años y dio al traste con esfuerzos por lograr certificaciones.

Lo segundo es que nuestra infraestructura no ha despegado a pesar de todos los anuncios. Con costos logísticos tan altos como los tenemos, nuestros empresarios tienen un mercado doméstico protegido y sobrecostos en las exportaciones, así que mejor se quedan en Colombia. Como tercera medida, y a pesar de existir “Normas de Origen” que permitirían encadenamientos industriales importantes y desarrollos como los que hemos visto en México, seguimos con una política de promoción de productos finales. No hemos entendido la nueva dinámica de los flujos globales de comercio.

Tenemos nueva Ministra con el enorme reto de devolverle a los TLCs el prestigio que se merecen y que tanto bien le han hecho a los otros países a América Latina.