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Analistas 13/07/2021

La minería de la tecnología

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

América Latina ha tenido una triste vocación minera desde los tiempos coloniales y, en consecuencia, ha sufrido la maldición de los “commodities”, que lleva a las economías de la región al vaivén de los precios internacionales de productos minero energéticos. Aún hoy, Chile y Perú dependen en gran parte de sus exportaciones de cobre, mientras Colombia se enorgullece por estos día que el carbón sea el principal producto minero de exportación. Esta minería es un rezago de los siglos XIX y XX, cuando se producían minerales para una revolución industrial.

Se hace necesario dimensionar y proyectar la minería (si ese va a seguir siendo nuestro destino) de cara a la revolución tecnológica del siglo XXI. Qué es lo que debemos explotar y mediante qué mecanismo son las preguntas que se debe formular el país en la época actual. Así, por ejemplo, de cara al futuro, la minería de carbón tendrá que desaparecer por cuenta de los esfuerzos de las naciones por reducir emisiones y luchar contra el cambio climático, mientras que el cobre seguirá siendo un mineral de gran utilización al punto que, según sostiene Forbes y a manera de ejemplo, mientras “un vehículo eléctrico sedán promedio contiene entre 50 y 60 kilogramos de cobre, un coche con motor de combustión interna en comparación contiene 20 kg de cobre”.

Pero más allá de esta minería tradicional, son los nuevos minerales necesarios para el boom tecnológico los que deben atraer nuestra atención. Estamos hablando del coltán, material fundamental en la fabricación de componentes electrónicos y aceros inoxidables de alta resistencia y por el cual hoy en día existe alta demanda a buenos precios. Estamos hablando del litio, que con el desarrollo de las baterías de litio se ha convertido en un mineral de alta demanda y con futuro. Estamos hablando del silicio, que se utiliza para la fabricación de silicona, fundamental en la producción de semiconductores y acordémonos que el corazón de la tecnología en California se conoce como Silicon Valley.

En estas nuevas materias estamos mal, sin estrategia y sin resultados. Mas allá de documentos oficiales que resaltan la importancia de estos productos y la necesidad de emprender acciones, poco se ha hecho. La explotación del coltán está prohibida en Colombia y, por lo tanto, es un negocio que está en manos de los grupos armados y de la delincuencia. En marzo del presente año, la Policía reportó el decomiso de seis toneladas de coltán perteneciente al grupo residual Acasio Medina y se tienen noticias de grandes flujos de contrabando que pasan por Colombia procedentes de Venezuela.

En entrevista de julio de 2020, la directora de la Agencia Nacional de Minería resaltó la importancia del litio como símbolo de la minería del futuro; no obstante, la minería de litio no ha avanzado y tan solo existe una iniciativa de minería en Mocoa a pesar de tener identificadas zonas con gran potencial. América Latina tiene los depósitos de litio mas importantes del mundo y lo que se ha venido planteando en varios países de la región es la explotación por parte del estado de denominado “oro blanco”. La minería del silicio tampoco ha tenido el auge que se esperaría de este mineral tan importante para la tecnología a pesar de la identificación de depósitos la explotación prácticamente inexistente.

Tenemos que reflexionar sobre cuál será la minería del siglo XXI y tendrá que ser aquella que provea insumos para la revolución tecnológica.