martes, 28 de julio de 2020

Más columnas de este autor Carlos Ronderos - cronderost@gmail.com

Se nos ha dicho en repetidas ocasiones que en esta pandemia el dilema no es entre salud y economía, sino que es simplemente un tema de prioridades, y en primera instancia está la salud. La economía supuestamente la mantiene a flote el Estado mediante un gasto público extraordinario hasta tanto se encuentre la solución al problema de la salud, pero la realidad que esta fórmula, si bien funcionó parcialmente en los países europeos con fondos suficientes para aguantar la caña, no es tan seguro que la fórmula funcione en países más pobres como los nuestros.

En efecto, la fórmula europea, primordialmente Alemania, Francia y Holanda fue que el Estado asumió total o parcialmente la nómina de las empresas para que los trabajadores siguieran vinculados de manera que al momento de reanudar el aparato productivo su capacidad de reacción fuera más rápida. Adicional a este apoyo, la Unión Europea lanzó el Plan de Recuperación para Europa (2021-2024) con un presupuesto que llega a los dos millones de millones de euros, cifra nunca antes vista en un programa de recuperación económica. Este esfuerzo se suma a los gastos ya hechos en programas como el mencionado de nómina, destinando entre 10% y 20% del PIB.

Bien diferente es el panorama en nuestra región. A la fecha, ningún país ha lanzado un Plan de Recuperación, menos aún uno de carácter regional. Lo que en Colombia se nos ha informado por parte del Presidente y el Ministro de Hacienda es un mensaje de “después nos ocuparemos de eso, por ahora lo importante es la salud”. Ahora bien, la porción del PIB que los diferentes países han destinado para enfrentar la crisis llega en su punto más alto (9%) en el Perú, seguido de 8% en Brasil, pero la gran mayoría de los países han destinado menos de 5%. Considerando que el ingreso per cápita de Europa puede ser cuatro veces el de nuestra región, los porcentajes que aquí se destinan a afrontar esta crisis son insignificantes. ¡Es el costo de la pobreza!

Es el costo de la pobreza, pero también de las decisiones políticas. Economía y salud en países que no han tenido la capacidad económica para amortiguar de mejor manera los efectos de la pandemia deben verse desde otras perspectivas y los planes de recuperación deben estar en el orden del día. Según Naciones Unidas, como resultado de la pandemia 45 millones de latinoamericanos caerán en la pobreza, sin mencionar que las muertes por coronavirus se suceden primordialmente en los sectores más vulnerables. Es un círculo vicioso en el cual las condiciones de preexistencias, las condiciones de hacinamiento y las condiciones de desempleo hacen a la población en los sectores más pobres, más vulnerables, pero en la medida que se dan más casos se imponen más cuarentenas y más restricciones que, a su vez amenaza tanto en el plazo inmediato como el mediato, la salud de los más afectados.

Se requiere en Colombia un plan a tres o cuatro años de esfuerzo masivo para enfrentar la pobreza, el desempleo y los programas de salud de las poblaciones más vulnerables y afrontar la crisis de la salud mediante fórmulas inteligentes de pruebas y seguimiento como claramente lo ha demostrado el trabajo del vicerrector de la Universidad de los Andes. La fallida fórmula de cuarentenas y de subsidios pírricos ha resultado en una crisis social sin antecedentes y para afrontarla, el Estado debe orientar toda su capacidad, de lo contrario la organización social como la conocemos estará en grave peligro.