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Problemas de los de mercadeo

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Al leer uno de los últimos comentarios del mago de la publicidad (the wizard of ads) Roy H. Williams, titulado Your own personal reality (La propia realidad personal), viene a la mente una triste y preocupante situación de las actividades del mercadeo en nuestro medio, la cual es que una gran cantidad de quienes están encargados de la dirección de marketing no tienen el perfil de mercadólogos, de una parte, y no son profesionales con formación para ello. Entendible, pero no justificable, principalmente por las circunstancias del momento.

En varias ocasiones nos hemos referido al perfil que deben tener los de mercadeo, como se dice, y hemos opinado que es uno de los más escasos; la mayoría de las veces son personas jóvenes, formadas académicamente en disciplinas necesarias para una adecuada y efectiva implementación de lo que se requiere en marketing, pero que no reúnen las características que deben reunir, siendo este uno de los motivos por los cuales tanto se critica.

Se refiere el comentario de Williams a que muchas personas del marketing parecen estar convencidas de que lo que creen, piensan y opinan, es lo que los demás deben creer, pensar y opinar, y que si se tuviera la oportunidad de explicar las razones por las cuales así creen, piensan y opinan, podría lograrse hacer ver las cosas de la manera como las ven.

La realidad es bien distinta, y entender que todos no creen, piensan y opinan igual, aceptando que es la realidad, y respetar dichas formas de ver la vida antes de molestarse y comenzar a defender posiciones, no es fácil, y menos en una sociedad que educa en derechos dejando de lado la formación en los deberes, como debería ser.

Si lo que se hace y dice en mercadeo tiene el poder de “arrastrar” personas hacia lo que se espera, hay que entender y aceptar que muchas más no lo serán, debiendo estar preparados para, como dice el mago, sonreír y continuar con optimismo y deseos de éxito, siendo ello una necesidad para que la organización siga adelante, pues de lo contrario no se logrará ni siquiera sobrevivir en el mundo sobre comunicado de hoy.

Todo ser humano tiene un esquema o proyecto y una visión de la vida, que se constituyen en la lente a través de la cual se ve y siente el mundo, generando la propia realidad de cada quien. Cada persona tiene la potestad de prestar atención, interpretar y memorizar de acuerdo con lo que cree, piensa y opina, y la labor del mercadólogo consiste en generar la influencia adecuada, estimulando sensorialmente a actuar de acuerdo con lo que se ofrece, pero comprendiendo y aceptando que cada persona tiene y vive su propia realidad.

Es triste y preocupante asistir a reuniones de mercadeo, o comités como los llaman, y encontrar que los de marketing ni entienden ni aceptan esa dura realidad, y que siguen convencidos de que todo el mercado debe entender lo que, según ellos, debe entender, desconociendo los hechos que no deberían sorprenderlos; y, peor aún, que quienes conforman esos comités, también están convencidos de que las cosas deben ser como creen, piensan y opinan.

Es uno de los aspectos más críticos de la gente de mercadeo, y quienes la rodean, en el mundo actual, y no es fácil de superar mientras los enfoques reduccionistas se sigan dando en las organizaciones, confundiendo el mercadeo con las ventas, con publicidad, y más, y se continúe pensando que existe lo absoluto y la perfección. La realidad es bien distinta y clara: en el mercadeo en la práctica hay que entender que los humanos somos distintos, que la perfección no es posible, y que nunca se llega al final. ¡Es la realidad!
 

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