Sueños y realidades

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Las circunstancias actuales están haciendo que muchos sientan que las cosas pueden ser de oportunidad, como en efecto muchas son; pero de ahí a que sean tan sencillas para su implementación, como tener sólo buenas ideas y/o creatividad, existe una diferencia bastante notoria todavía, y siempre así será, los sueños serán solamente eso, sueños, y con seguridad seguirán ocasionando que muchos piensen y crean que lo que sueñan será realidad, como sintiendo que tantos textos, interesantes y de gran ayuda pero que hay que saber interpretar como El Secreto, o La Estrategia del Océano Azul, para citar solamente dos, fueran la solución a tantos problemas e inconvenientes.

Nada tenemos contra tantos de esos textos; en realidad los mencionados y otros, son muy buenos y aportan bastante. Pero llegar a hacer de ellos la panacea que muchos han hecho, es peligroso. Como dice el dicho, “los sueños, sueños son”.

Las organizaciones, sin importar la naturaleza de las mismas, en épocas como las que estamos viviendo, tienen que hacer ajustes a los planes de mercadeo, cuando los tienen, o a las acciones del día a día, que es la mayoría de los casos, pues son muchas las variables que hacen que se requiera de esas modificaciones.

Los ajustes tienen que darse en casi todo y, en el marketing en casi todos los elementos de la mezcla de mercadeo, pero sobre todo en los componentes de las comunicaciones, o la “p” de promoción, pues son sus componentes los que básicamente están encargados de mantener el interés de los clientes y prospectos por medio de la estimulación sensorial que deben generar.

En muchas oportunidades hemos sido testigos de los sueños, sobre los cuales hablamos, pues se piensa que el servicio al cliente va a hacer que todo cambie, o que con un producto muy bueno se puede lograr ese mantenimiento de interés y lealtad que se busca.

De la misma manera se observa la creencia de que los descuentos y las promociones de ventas, como si fuera lo único, para estimular la demanda, sin pensar muchas veces en el efecto psicológico que las variaciones en ese importante elemento tiene sobre las mentes del mercado.

Esos sueños sobre lo anterior y sus resultados o consecuencias, y sobre el efecto de las actividades promocionales principalmente, han sido la causa de muchos errores, que parten de los recortes presupuestales y de personal, sobre lo que tanto se ha hablado, porque lo primero que se piensa, al tratar de hacer del servicio, de la calidad y/o de las rebajas de precios y las promociones lo principal para hacer que las cosas parezcan normales y mejores, es en esas reducciones de costos a las operaciones de mercadeo, y dentro de ello a los presupuestos de las comunicaciones.

Muchas veces se ha indicado en el marketing que quienes viven por los números, mueren por ellos, queriendo decir que el hecho de reducir presupuestos, o mejorar la calidad del servicio o de los productos, no es la forma como se puede convertir en realidad un sueño.

No se puede, ni es bueno, soñar y nada más. Es mucho lo que hay que ajustar en épocas de dificultades, y para ello es menester, primero, mantener las acciones de mercadeo, variando algunas cosas, pero jamás reduciendo la intensidad. De no ser así, seguiremos apreciando cómo los sueños no solamente no se convierten en realidad, sino que siempre serán sueños. ¡Ojo que llega Navidad!

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