sábado, 21 de marzo de 2020

Más columnas de este autor Carlos Fernando Villa Gómez - cfvilla@une.net.co

El reto para la gente de mercadeo se ha aumentado de manera inusitada con lo que está sucediendo en el mundo a causa del Covid-19, pues la parálisis de tanta actividad, y de la sociedad, hace que no pocos estén temiendo el final de muchos, sobre todo pequeños negocios, debido a la falta de movimiento y no estar preparados para una situación como la que se vive, para lo cual nadie estaba prevenido, pues jamás se pensó que pudiera ocurrir algo como lo que estamos viviendo. Una vez más se demuestra que el temor, y el pánico, tienen una fuerza inimaginable entre la gente, y que la necesidad de estar en comunicación de manera permanente no es un cuento, como se dice.

La creatividad, la capacidad de liderazgo y las acciones que se implementen, servirán para comprobar la realidad de lo que es el verdadero mercadeo, y si el estancamiento que comentamos es o no real.

Si se da una mirada a los 10 pecados capitales del marketing, como los definió Philip Kotler hace varios años, podrá tenerse un buen punto de partida para el análisis, sin dejar de reconocer que una vez termine esta temporada de parálisis, es cuando se verán y podrán analizarse los resultados sobre la efectividad de las medidas tomadas por los gobiernos y las directivas de todas las organizaciones, esperando y confiando que todo sea para un adecuado mejoramiento en todos los campos.

Decía Kotler que los 10 pecados son, sin orden de importancia:
• No estar preparada ni preparar la empresa para una adecuada cultura de mercadeo.

• Creer que todos son iguales y no entender el grupo objetivo ni lo que es.

• No definir ni monitorear los competidores, pensando de que no hay competencia.

• Permitir la creación y existencia de silos por falta de mercadeo interno, llegando a malas relaciones entre todos, y con accionistas y proveedores.

• No identificar, ni saber cómo hacerlo, las oportunidades que se presentan.

• Deficiencias en la elaboración de los planes de mercadeo y su ejecución.

• Procesos complicados y políticas de servicio que no son las adecuadas.

• Comunicaciones muy débiles, llenas de errores y manejadas inadecuadamente.

• Falta de inducción, capacitación y entrenamiento en las actividades de la logística.

• Falta o mal uso de tecnología.

Cuál más o menos grave es algo que suena complicado de establecer, porque la realidad que se vive indica claramente que existen deficiencias como las señaladas por el gurú, y que en las circunstancias actuales hay que pensar en cómo mantener el mercado y continuar siendo competitivos para ofrecer las mejores alternativas a los diferentes segmentos de mercado que cada organización tiene.

No se trata de aumentar el temor que puede existir, sino de hacer pensar a quienes tienen que tomar las decisiones, no solo generales sino en lo que tiene que ver con generar y mantener los mercados, para que como decía Paul Mansur, pueda ofrecerse cada vez un mejor nivel de vida a toda la sociedad con oferta y las acciones que se desarrollan.

La responsabilidad social del marketing tiene una oportunidad de demostrar lo que dijo Drucker sobre que toda organización tiene dos y solo dos funciones fundamentales: marketing e innovación, y ahora es cuando puede demostrarse con claridad que así es.